Declaración de la XXIV Sesión de la CIPOML

A LOS TRABAJADORES Y LOS PUEBLOS A LOS REVOLUCIONARIOS Y COMUNISTAS

En México, y conmemorando el final de la Primera Guerra Mundial que ocasionó grandes y graves daños a la humanidad y que fue también el escenario en que triunfó la primera revolución proletaria: la Gran Revolución de Octubre; cuando se celebra el bicentenario del natalicio de Carlos Marx, el gran maestro del proletariado, se cumplió exitosamente con los trabajos la XXIV Plenaria de la Conferencia Internacional de Organizaciones y Partidos Marxista-Leninistas CIPOML. Se valoró la situación internacional y precisó las responsabilidades y tareas del movimiento obrero, popular y revolucionario. Discutió importantes problemas del trabajo de los partidos y organizaciones de la CIPOML señalando los compromisos y tareas, afirmando las perspectivas de desarrollo.

La exacerbación de las contradicciones intrínsecas del sistema capitalista imperialista agudizan la crisis general del capitalismo, que es una crisis de las estructuras y las superestructuras, económica, política y social que sacude al sistema capitalista, afecta a millones de trabajadores, a los países dependientes, a los pueblos y naciones oprimidos, que ahonda la depredación de la naturaleza y el ambiente.

 

La anarquía en la producción, la competencia entre los monopolios y las potencias imperialistas, el crecimiento desmesurado de la deuda externa, el comercio desigual, la guerra comercial inter imperialista, el saqueo de los recursos naturales y la apropiación por parte de la clase de los capitalistas de la plusvalía generada por millones de trabajadores, las medidas unilaterales de EEUU frente a las políticas financieras y monetarias, el desarrollo acelerado de la ciencia y la tecnología, la digilitización, el internet, la robótica y la inteligencia artificial avizoran el aparecimiento de una nueva crisis económica que será de mayores proporciones y profundidad que la crisis económica de 2008, que impactará gravemente en las relaciones sociales y políticas.

La depredación de la naturaleza y el deterioro del ambiente, los cambios climáticos provocados por la explotación y la expoliación irracional de los recursos naturales por de los monopolios capitalistas y los países imperialistas se agudizan constantemente.

Tienen lugar grandes confrontaciones entre las potencias imperialistas, la aparición y extensión por todos los continentes y regiones de los preparativos de guerra, el desarrollo de la carrera armamentista que involucra a todos los países, la militarización de la economía y la sociedad en la dirección de un nuevo reparto del mundo. La confrontación militar entre los países imperialistas, principalmente entre EE.UU. y Rusia, de la OTAN y China se expresa en conflictos armados que desangran a los pueblos en Medio Oriente y África y atizan conflictos en otros lugares del planeta. La agresión económica y política de EE.UU. frente a Irán atentan contra la soberanía del país y los intereses y derechos de sus pueblos. En Yemen, los intereses económicos y políticos de Arabia Saudita son responsables, junto con el apoyo de EE.UU., de la destrucción del país y del genocidio que devasta al pueblo y al país.

Las pugnas inter imperialistas se expresan también en la guerra comercial entre China y Estados Unidos, en la disputa de mercados, de áreas estratégicas; en la agresiva incursión de las inversiones chinas en todos los continentes.

Las potencias imperialistas recrudecen su injerencia en todos los países dependientes, impulsan el extractivismo, saquean los recursos naturales al tiempo que remachan las cadenas de la opresión. La naturaleza del imperialismo se expresa en la agresión y rapiña para apropiarse de la riqueza de los países dependientes y de las ganancias producidas por la súper explotación del imperialismo. Ningún país imperialista es amigo de los pueblos.

Decenas de miles de personas, hombres, mujeres y niños huyen de sus países devastados por la guerra, de la represión de sus gobiernos, de miseria y la pobreza, buscan oportunidades y emigran en Asia, Europa, África y América Latina; son atacados por las políticas xenófobas, nacionalistas y racistas del imperialismo y la reacción. Trump está demostrando frente a los migrantes su carácter reaccionario, xenófobo y agresivo.

El pueblo de Palestina resiste heroicamente la brutal agresión del imperialismo yaqui y del sionismo israelí que asesina a miles de personas de la población civil; esa lucha es una muestra de la decisión de defender la soberanía y la vida, recibe la solidaridad y el apoyo de las fuerzas progresistas del mundo. Los marxista – leninistas apoyamos firmemente la causa Palestina.

El gobierno de Trump en EE.UU. y la elección de Bolsonaro en Brasil testimonian el fracaso del social reformismo, la democracia burguesa, las políticas de la socialdemocracia que van siendo dejadas de lado por el imperialismo y la burguesía. En el propósito de afirmar y potenciar su dominación acuden cada vez con más frecuencia a las políticas reaccionarias, xenófobas, nacionalistas, a la implantación de regímenes ultraderechistas, autoritarios, fascistizantes y fascistas en algunos países.

El desarrollo de las tendencias reaccionarias y fascistas, y la eventual implantación de regímenes fascistas, están siendo enfrentadas por la clase obrera, la juventud, los pueblos y apreciables sectores democráticos que defienden la libertad, la democracia, los derechos humanos y sindicales.

El sistema capitalista, la institucionalidad burguesa están entrampados en la corrupción y la apropiación de los dineros públicos que se convierte en fuente de acumulación; la denuncia y las acciones contra la corrupción y algunos de sus responsables están permitiendo desenmascarar la naturaleza retrógrada y la podredumbre del capitalismo. En el combate a la corrupción se han desarrollado en algunos países y oportunidades grandes movilizaciones populares, crisis políticas y reajustes en los gobiernos burgueses.

Las políticas y acciones de los monopolios y la burguesía en contra de la clase obrera, los pueblos y la juventud, de los pueblos y naciones oprimidas se expresan en todo el planeta. Pero no se desenvuelven tranquilamente, existe la respuesta popular.

En varios países y en todos los continentes se desarrollan combativas huelgas y movilizaciones de los trabajadores por la estabilidad, en oposición a la flexibilidad laboral, la carestía de la vida, los altos precios de la vivienda y los nuevos impuestos; importantes manifestaciones de la juventud; significativas expresiones de la lucha de los pueblos por la vigencia de las libertades públicas y la defensa de los derechos humanos. Las mujeres se expresan valerosamente en contra de la opresión y el discrimen, llevaron adelante, el 8 de marzo, una huelga internacion al que se realizó en buen número de países.

Esas manifestaciones del movimiento obrero y popular vienen teniendo un desarrollo sostenido pero no se expresan

de manera general; son todavía dispersas y aisladas a nivel internacional. Constituyen, sin embargo, la expresión de que las fuerzas de la revolución social, el movimiento obrero, el campesinado pobre, la juventud, las mujeres, los pueblos y naciones oprimidas tienen potencialidad y afirman la perspectiva del

desarrollo del movimiento revolucionario de los trabajadores y los pueblos.

La oposición a la guerra imperialista, a las guerras de agresión, a la carrera armamentista debe ser asumida por los trabajadores y la juventud, se une a la defensa de la paz, de los derechos políticos y sindicales de los traba

jadores y los pueblos, debe ser la causa que involucre a amplios sectores democráticos, una bandera internacional que en el cumplimiento del internacionalismo proletario enarbolamos los comunistas marxista leninistas.

La defensa de las libertades democráticas, de los derechos de los pueblos y los derechos humanos; las expresiones de apreciables sectores democráticos y progresistas, la oposición a las posturas reaccionarias y fascistizantes, el combate frontal al fascismo forman parte de las demandas actuales de los trabajadores y la juventud, son una expresión de la lucha contra el capitalismo y el imperialismo, por la revolución y el socialismo. Los marxista – leninistas somos consecuentes luchadores contra el fascismo y el imperialismo, nos involucramos en la construcción del frente democrático y antifascista a nivel nacional e internacional.

El combate a la dominación imperialista es tarea histórica de los pueblos y naciones oprimidas, de los antiimperialistas; es responsabilidad irrenunciable de los comunistas en todos los países. La asumimos decididamente.

El derecho de autodeterminación de los pueblos es una cuestión actual, se expresa en varios continentes y al interior de diferentes Estados; en la lucha anticolonialista y en oposición a las políticas neocolonialistas. Reafirmamos nuestro apoyo y solidaridad.

Los revolucionarios proletarios organizados en la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, CIPOML expresamos la decisión de fortalecer nuestros partidos y laborar por la unidad de los comunistas.

El capitalismo y el imperialismo no son invencibles. La unidad y la lucha de los trabajadores y los pueblos, la actitud consecuente de los comunistas y otros revolucionarios romperán las cadenas del imperialismo apuntando a sus eslabones débiles.

¡Contra el guerrerismo del imperialismo y la reacción!

¡Por la defensa de la libertad y las libertades públicas, contra la reacción y el fascismo!

¡Alto a la agresión imperialista contra los pueblos y naciones oprimidos!

¡Unidad y lucha de los trabajadores y los pueblos, de los democratas y progresistas del mundo!

¡Viva la revolucion y el socialismo!

 

México, nov. 2018

Declaración Política de la Reunión de los Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas de América Latina y el Caribe

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas – CIPOML
En el curso del cumplimiento de sus actividades y obligaciones revolucionarias, la regional de América Latina y El Caribe de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas (CIPOML) se ha reunido con el propósito de hacer una evaluación del trabajo que estamos desarrollando en cada uno de nuestros países, analizar la situación económica, política y social de esta región y definir acciones y tareas.
Hemos tenido un debate franco, crítico y autocrítico que ha permitido profundizar la comprensión de los fenómenos político-sociales que esperan una solución revolucionaria; y, reforzar la unidad ideológica y política entre nuestras organizaciones.
Apoyados en los principios marxista leninistas y en las sistematizaciones contendidas en los Documentos y Resoluciones de la CIPOML, actuamos en un mundo en el que las contradicciones fundamentales de la época se manifiestan de manera clara. Esto es: la contradicción entre el trabajo y el capital que se manifiesta en la confrontación entre la clase obrera y la burguesía; la contradicción entre los pueblos y naciones oprimidas y el imperialismo; las contradicciones interburguesas, intermonopolistas e interimperialistas; y, la contradicción entre el socialismo y el capitalismo.
Tras un período en el que el imperialismo estadounidense perdió espacios en esta región, a la que siempre consideró como su “patio trasero”, hoy se ha propuesto recuperar terreno confrontando a China, Rusia, la Unión Europea que ampliaron sus inversiones e intereses particularmente desde inicios de este siglo. El imperialismo estadounidense tiene definida una orientación para recobrar un papel más protagónico en el planeta, para lo cual tiene definida la política del “americanismo” que persigue “poner a Estados Unidos primero”. Respecto de América Latina retoma la denominada doctrina Monroe, resumida en la frase “América para los americanos”.
Con esa orientación, la administración Trump presiona y chantajea a sus aliados, amenaza con debilitar acuerdos económicos y militares, profundiza una xenófoba política antimigratoria, alimenta el discurso y las acciones belicistas, inicia una guerra comercial que puede tener graves efectos no solo en los países que directamente se verían involucrados, sino en todo el planeta por la incidencia mundial de sus actores. No hay duda que en la Casa Blanca se enseñorea un grupo con posiciones archi reaccionarias, filo fascistas.
Constatamos que se está desenvolviendo un cambio en la correlación de fuerzas sociales y políticas en la región, y tras el fracaso de los denominados gobiernos progresistas la derecha neoliberal va tomando la posta en el ejercicio gubernamental. La debacle de esos regímenes no significa el fracaso de la revolución y el socialismo, de las organizaciones de izquierda revolucionaria, pues éstas no estuvieron en el poder, como sostienen la burguesía y el imperialismo en su sistemática campaña anticomunista. Allí han fracasado el reformismo, la socialdemocracia, el oportunismo incapaces de atender las necesidades populares, por lo que al cabo de años de expectativa y esperanza los pueblos les dieron las espaldas. La debilidad de las fuerzas revolucionarias no ha permitido que los trabajadores y los pueblos vean en la izquierda revolucionaria como una real opción de poder proletario y popular, que ponga fin a la dependencia y a la explotación.
Debido al deterioro de las condiciones de vida de las masas y a su empobrecimiento, la búsqueda del cambio persiste en la acción de los trabajadores, la juventud, las mujeres, los pueblos en general, lo que se expresa en el desarrollo y ascenso de la lucha de las masas por sus reivindicaciones materiales y derechos políticos que se presentan, de manera diferenciada en su nivel, prácticamente en todos los países. Se manifiesta también en los resultados electorales, como en México, en donde el pueblo votó para sancionar a quienes tradicionalmente se ha turnado en el poder; y en Colombia, en donde una opción democrática logró una alta votación sin precedentes en ese país. En uno y otro país la búsqueda del cambio, el repudio a la corrupción y a la violencia estatal estuvo presente en amplios sectores de la población.
Los comunistas marxista leninistas tenemos la obligación de ponernos al frente de la lucha de los trabajadores y el pueblo en todo lado, aún en aquellos países en los que existen gobiernos autoproclamados progresistas y de izquierda. El discurso impulsado por el oportunismo, en sentido de que la lucha de las masas hace el juego al imperialismo y la conspiración interna en esos supuestos procesos revolucionarios que en realidad no existen, no puede ponernos de espaldas a la lucha de las masas; nos obliga, por el contrario, a profundizar la relación con éstas y su educación política bajo los principios de la independencia de clase.
Expresamos nuestra solidaridad con la lucha del pueblo nicaragüense que enfrenta a un gobierno que nada tiene que ver con los elementos que llevaron al triunfo de la revolución sandinista en 1979. Allí se libra una justa lucha en contra de políticas fondomonetaristas aplicadas por Ortega-Murillo que debido al descontento de las masas ha tomado características políticas. En el marco de las contradicciones interburguesas, sectores de la derecha y el imperialismo estadounidense trabajan para conducir este descontento a su favor y saldar cuentas con Ortega, lo cual rechazamos.
Venezuela también es –y desde hace algunos años– un punto crítico en la región, en donde el intervencionismo estadounidense juega su papel. El país vive una aguda crisis económica, política y social, que expresa la incapacidad histórica del reformismo, la socialdemocracia y el oportunismo para encarar procesos revolucionarios, justamente por su carácter de clase burguesa. Rechazamos la injerencia yanqui; nos solidarizamos con los trabajadores y el pueblo venezolanos que llevan una lucha diaria por la subsistencia y poco a poco van comprendiendo la responsabilidad del gobierno en esta situación; entregamos todo nuestro apoyo a los revolucionarios de ese país que buscan una salida revolucionaria frente a la crisis.
Frente a los combates de los pueblos por pan, libertad, democracia y soberanía siempre levantaremos en alto el derecho que estos tienen a su autodeterminación. El destino de cada país está en la lucha de los trabajadores y los pueblos; nadie tiene derecho a decidir a nombre de ellos.
El trabajo que estamos desarrollando en nuestros respectivos países nos permitirá cosechar nuevos triunfos políticos, ampliar nuestras fuerzas, calificar nuestro accionar. Sin embargo, somos conscientes que nuestras organizaciones deben desplegar mayores esfuerzos para fortalecer sus filas, para crecer y responder en mejores condiciones a los retos que demanda la organización de la revolución social del proletariado, por ello nuestros principales esfuerzos los orientaremos a mejorar nuestro trabajo de masas, a desarrollar las fuerzas de la revolución, a fortalecer la vanguardia revolucionaria en cada país. Para eso contamos con el aval del marxismo leninismo, con la experiencia acumulada del movimiento comunista internacional y con el ímpetu revolucionario de los trabajadores, la juventud y nuestros pueblos.
Suscribimos esta declaración emulados por la celebración del 200 aniversario del nacimiento de Carlos Marx, cuya genialidad permitió dar sustento científico a la lucha de la clase obrera mundial por el socialismo y el comunismo.
Quito, julio de 2018
Partido Comunista Revolucionario – Brasil
Partido Comunista Revolucionario – Bolivia
Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)
Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador
Partido Comunista de México (marxista-leninista)
Partido Comunista Peruano (marxista-leninista)
Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana
Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela
Organización Comunista Revolucionaria de Uruguay

CIPOML: Comunicado sobre la cumbre de la OTAN

Con motivo de la cumbre de la OTAN en Bruselas (julio de 2018) y de todas las movilizaciones que se organizarán para denunciar esta alianza militar belicista, decimos:

No a la OTAN
No a la política de guerra europea
Solidaridad internacional contra la reacción y la política de guerra y de austeridad del imperialismo

Los días 11 y 12 de julio, los representantes de los 29 estados miembros de la mayor coalición militar, liderados por el imperialismo estadounidense, llevarán a cabo su reunión anual en el búnker de la OTAN, en Bruselas.
Prosiguiendo la línea de Obama, pero con su propio estilo provocador, Trump presionó a sus aliados para que elevaran su presupuesto de guerra al 2% del PNB y todos accedieron. En todos los estados miembros de la OTAN, los gobiernos aumentan en decenas de miles de millones de euros, coronas… los presupuestos dedicados a nuevas armas, a expensas de los presupuestos de educación, salud, necesidades sociales… La militarización de las economías y de los estados se está desarrollando rápidamente.

Los países nórdicos están cada vez más involucrados en la estrategia de Estados Unidos, la OTAN y la UE de rodear a Rusia, transformando esta zona estratégica en un vasto campo de entrenamiento para miles de soldados, tanques, aviones y buques, y de espionaje electrónico, reconocimiento y orientación de misiles a través de satélites e imponentes radares.
Al mismo tiempo, todas las instalaciones están siendo entregadas a las tropas y vehículos de la OTAN para su desplazamiento por todos los países de la UE, bajo el liderazgo y control de un nuevo centro de comando “logístico” en Ulm (Alemania).

En el contexto de la aguda crisis del sistema imperialista mundial, las contradicciones entre las potencias imperialistas van en aumento. Trump está desestabilizando el “orden” imperialista existente y sus agencias, reglas y tratados “multilaterales”, a fin de reforzar la hegemonía estadounidense. La OTAN también se ve afectada, incluso si prevalece el “interés común” entre los EEUU y las grandes potencias imperialistas en Europa contra Rusia, como se puede ver en las relaciones entre la UE y la OTAN.

Bajo la presión de las potencias imperialistas francesa y alemana, la UE está desarrollando una “política de defensa común” con diversas iniciativas, como la PESCO o el fondo europeo de defensa. Se dedican miles de millones de euros al desarrollo de nuevas armas, primero para el mercado europeo y también para obtener una mayor participación en el mercado internacional de armamentos. Las monarquías reaccionarias del Próximo Oriente, Egipto, Israel, Turquía… son “buenos” clientes, sin importar que su política no tenga nada que ver con los «valores democráticos de Europa».

De hecho, la clase dominante en Europa pisotea estos mismos “valores” ante los migrantes que intentan escapar de las guerras libradas por las mismas potencias imperialistas -en África, en el Próximo Oriente-, y de la miseria que provocan al saquear las riquezas de estos continentes (petróleo y otras materias primas, el agua, el suelo…). El refuerzo de “Frontex” -como policía europea de las fronteras- se suma a la intensificación de la colaboración con la OTAN en el mar Mediterráneo. El resultado: más dificultades y peligros para los migrantes, acoso policial constante, más ahogamientos…

La militarización es presentada por Macron y Merkel como una de las mejores formas de dar un nuevo paso para la integración europea. Este hecho muestra la naturaleza reaccionaria de la UE. Los grandes monopolios de las industrias de armas, especialmente las alemanas y francesas, tienen contratos de miles de millones de euros para varios años, lo que significa miles de millones de ganancias seguras. Esto es, por supuesto, motivo de fricciones entre los monopolios de EEUU y de la UE.

Apoyamos la creciente oposición popular a la política de guerra y la militarización, y contra la OTAN y la política belicista europea

La oposición de los pueblos a esta política de guerra se está desarrollando a nivel local, nacional, regional e internacional. Los apoyamos fuertemente en cada uno de nuestros países y trabajamos para desarrollar la solidaridad internacional y el trabajo común entre todos estos movimientos, bajo el lema: no a la OTAN, no a la política belicista europea.

Apoyamos la oposición a los crecientes presupuestos de guerra, bajo el lema: “El dinero para educación, salud y necesidades sociales; nada para las bombas, nada para las guerras “.

Apoyamos la oposición a las bases de EEUU y de la OTAN, en los diferentes países en los que están instaladas, y exigimos la retirada de todos los misiles y bombas nucleares de las bases aéreas.

Defendemos rotundamente la disolución de la OTAN.

Extendemos esta movilización contra las bases militares extranjeras de los estados miembros de la OTAN, especialmente las bases francesas en África, y contra las operaciones militares de los EEUU y de la UE en África, especialmente en Malí, en el Próximo Oriente…

Continuamos oponiéndonos a la guerra contra Siria, que se está extendiendo a toda la región, y decimos “no” a cualquier tipo de guerra contra Irán.

Apoyamos la lucha del pueblo palestino por sus derechos nacionales y denunciamos enérgicamente la política de Israel, al criminal de guerra Netanyahu y a sus apoyos internacionales: Israel está estrechamente vinculada a los EEUU y la OTAN, y participa en muchos ejercicios militares comunes.

Nos movilizamos contra la política de “modernización de las armas nucleares”, promovida por el imperialismo estadounidense y seguida asimismo por Francia, Reino Unido…; y contra la evolución de la doctrina del «primer golpe».

Apoyamos el movimiento popular de oposición, en los países nórdicos, a la militarización y transformación de esta zona en el campo de batalla entre la OTAN, EEUU y la UE, por un lado, y Rusia por el otro.

Estamos convencidos de que el movimiento popular puede desarrollarse ampliamente, sobre bases claramente antiimperialistas, sin solidarizarse con un imperialismo contra otro, sino buscando desarrollar vínculos con movimientos pacifistas, democráticos, contra la guerra, internacionalistas, antiimperialistas y revolucionarios de todo el mundo.

Insistimos en involucrar al movimiento obrero, al movimiento sindical, al movimiento de mujeres y a la juventud en este gran frente contra la guerra y la militarización, por la libertad y el progreso social.

Miembros europeos de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas.
Junio de 2018

CIPOML | ¡Salgamos a las calles el Primero de mayo con una voz más fuerte contra la explotación y la agresión imperialista!

A todos los obreros, obreras, naciones oprimidas, hermanas y hermanos,

El Primero de mayo se acerca, el día internacional de unidad, lucha y solidaridad de la clase obrera, el día en que planteamos nuestras demandas en las calles contra la explotación capitalista y la agresión imperialista.

Lamentablemente, no podemos hablar de muchos cambios positivos en nuestras vidas desde el pasado Primero de Mayo. Trabajamos más en las fábricas, los lugares de trabajo y los campos, pero ni nuestros salarios no han aumentado ni nuestras condiciones de trabajo y de vida han mejorado. Muchos de nosotros luchamos para llegar a fin de mes. Muchos de nosotros quedamos sin empleo por períodos más largos. Nuestra edad de jubilación se está elevando, pero no nuestras pensiones. No tenemos mucho tiempo para el ocio o las vacaciones.  Las compañeras trabajadoras no tienen los mismos derechos que los hombres en este sistema capitalista que se ha apoderado de la hegemonía patriarcal de los sistemas de explotación anteriores. No pueden encontrar empleo fácilmente en todos los sectores, ni pueden obtener igual salario.

La violencia contra la mujer, la represión y la discriminación económica y política van en aumento. El lema “el futuro pertenece a la juventud”, que parece aceptado por la burguesía, no es más que palabras vacías en la práctica. Los jóvenes que deben comenzar a trabajar desde una edad temprana en lugar de ir a la escuela, temen a su futuro.

En muchos países, incluidos los “democráticos”, el reaccionarismo político y la tendencia al fascismo van en aumento; también lo están el racismo, el chovinismo y los partidos de extrema derecha.

La libertad de expresión, de la reunión y la demostración, de la organización política y sindical, la libertad de prensa, etc. están siendo restringidas. La corrupción de los gobiernos en América Latina, Turquía, Irán y muchos otros países ya no se puede ocultar. Las democracias burguesas están siendo restringidas, especialmente en Europa, con derechos políticos más estrictos.

En los países del Este, que históricamente tienen una base material y cultural fuerte para el autoritarismo, los derechos y las libertades democráticas ya están en una cuerda de equilibrista. Los cambios cosméticos en países como Arabia Saudita no cambian esta tendencia. Si una de las razones por las cuales el reaccionismo político está en aumento es el hecho de que cada vez es más difícil gobernar y sienten una mayor necesidad de medidas extraordinarias, la otra es que la clase trabajadora y los trabajadores están desorganizados en todo el mundo. y su bajo nivel de lucha por sus propias demandas independientes. 

La competencia entre los monopolios capitalistas y los países capitalistas imperialistas que explotan a los trabajadores en otros países, así como a los propios y saquean los recursos naturales de los pueblos oprimidos, se está intensificando. De alguna manera esta rivalidad se manifiesta en guerras comerciales que fueron provocadas por la tendencia de Trump al proteccionismo al aumentar los impuestos de aduana, Europa y China respondieron de la misma manera, así como también en los enfrentamientos militares. La tensión entre los EE. UU. Por un lado y Rusia, China, Corea del Norte e Irán por el otro, alimenta las preocupaciones de una gran guerra. El mundo ya no es unipolar y Estados Unidos ha perdido su hegemonía sin igual, pero sigue siendo el país imperialista más poderoso en términos de su presencia económica, política y militar en muchas partes del mundo y en términos de sus gastos de armamento. Sin embargo, aún no ha surgido un rival unificado contra los EE. UU., aunque hay signos de una formación de algunos bloques polarizadores. Al tener al Reino Unido como aliado, los EE. UU. intentan imponerse al resto de Europa. Pero los países europeos insisten en sus propios intereses y ya no aceptan unificarse bajo el paraguas de los Estados Unidos a través de instituciones como la OTAN.

Rusia ha estado en contra de los EE. UU. durante algún tiempo. China está tratando de reforzar su poder económico y militar, mientras que al mismo tiempo evita una confrontación abierta. Alemania tiene una posición similar. El “Oeste” respondió a la dura rivalidad de Rusia en Siria y Ucrania con la expulsión de diplomáticos rusos tras la sospecha de envenenamiento en el Reino Unido, y con el bombardeo de Siria con misiles tras el supuesto uso de armas químicas en Duma. Estados Unidos, el Reino Unido y Francia unieron sus fuerzas contra Rusia, mientras que Alemania se mantuvo al margen de esta coalición. Rusia dio un paso atrás y no respondió. China se conformó con condenar este ataque. Estos desarrollos muestran que los bloques aún no se han colocados y todavía están sueltos, pero las armas se usan con bastante facilidad.

En los últimos años, Siria ha sido el escenario principal de la lucha por la hegemonía sobre Medio Oriente y sobre su campos petrolíferos. Primero, fueron los subsidiarios los que fueron las fuerzas enfrentadas, pero ahora los principales actores están tomando parte. La lucha fue entre varias agrupaciones como ISIS o FSA, con el respaldo de los grandes países imperialistas y los gobiernos regionales reaccionarios. Pero ahora Estados Unidos, Rusia, Irán, Turquía, Israel, Arabia Saudita (en Yemen), Reino Unido, Francia y Alemania muestran su presencia en la región con sus propias fuerzas militares y luchan ferozmente.

El mundo capitalista imperialista, la llamada “comunidad internacional”, no se preocupa por la innumerable cantidad de muertes y desplazamientos de sirios. Solo les preocupa evitar que los refugiados entren en sus propios países.

Sin embargo, este no es un trabajo fácil. Debido a la pobreza y la guerra, la migración masiva de Medio Oriente, África y Asia occidental no se puede detener. Los refugiados se ahogan todos los días en el Mediterráneo.

El capitalismo muestra su rostro inhumano en todas las ocasiones, y se puede encontrar evidencia de ello en el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo y en la intensificación de la explotación, así como en su preferencia por la guerra en lugar de la paz. Otro está presente en la destrucción del medio ambiente para obtener más ganancias, al igual que la retirada de Trump del Acuerdo Climático de París.

El Primero de Mayo es el día de salir a la calle para proclamar nuestras demandas contra la explotación y la agresión de la burguesía internacional y el imperialismo, y nuestra aspiración a un mundo sin clases y sin explotación.

El Primero de Mayo es el día de elevar nuestras demandas para poner fin a las guerras y al saqueo de los recursos de los pueblos oprimidos.

El Primero de Mayo es el día de gritar más fuerte nuestras demandas de derechos sociales, una semana laboral más corta y un salario igual por trabajo igual.

El Primero de Mayo es el día de mostrar nuestro poder como una fuerza unida de miles de millones de trabajadores contra los capitalistas en todas partes del mundo.

El Primero de Mayo es el día de la unidad, la lucha y la solidaridad internacional de la clase obrera.

¡Salgamos a las calles el Primero de Mayo para reclamar nuestros derechos, como una fuerza unida!

¡Unámonos para acabar con la hegemonía de la burguesía!

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Viva la unidad y la lucha internacional de la clase obrera!

¡Abajo el capitalismo y el imperialismo!

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML)

Comité de Coordinación

CIPOML: Situación Internacional (2016-2017)

1 – La economía mundial capitalista y su curso de desarrollo

La caída del crecimiento en la economía mundial capitalista; fluctuaciones y desarrollo desigual en términos de relaciones entre sectores y países; y los factores que estimulan su imprevisibilidad fueron destacados por CIPOML en los últimos materiales sobre la situación internacional. La producción crece más rápido que los mercados globales capitalistas, aunque todavía no está a nivel para desencadenar una nueva crisis, ha causado una fuerte caída en la producción acumulada, lo que lleva la tasa global de producción industrial a un 3,3% en 2014. Esta tasa se redujo casi a la mitad hasta el 1,7% en 2015. En 2016, a pesar de muchas intervenciones que empeoraron los problemas y pospusieron sus consecuencias hasta los años siguientes, la producción industrial aumentó globalmente solo 1,9 %; gracias principalmente por los aumentos en el último trimestre. La mayoría de los datos actuales muestran que el aumento del crecimiento de las tasas observado hacia fines del año pasado continúa de manera desigual e irregular en la primera mitad de este año.

La tasa de crecimiento para el mercado global capitalista y el volumen de comercio también cayó en años anteriores; mostrando un desarrollo desigual e inconsistente que cayó por debajo de la tasa de crecimiento de la producción industrial global. En 2014, el volumen global de comercio había crecido a una tasa (2,7%) inferior a la de la producción industrial; Al año siguiente fue levemente inferior al 2,1%. En 2016, a pesar del aumento en el último trimestre, el crecimiento del volumen global de comercio volvió a estar por debajo de la producción industrial y cayó al 1,4%. En los primeros dos trimestres de 2017, la tasa de crecimiento del volumen global de comercio fue inferior a la del último trimestre de 2016 y continúa disminuyendo.

Una crisis de sobreproducción agropecuaria no se materializó, pero persisten el hambre y la pobreza; mientras que se destruye un gran volumen de productos alimenticios y aumentan las reservas de algunos productos agrícolas. Al no tener en cuenta el impacto de factores estacionales y otros factores naturales, la producción agrícola también está atravesando un período de fluctuación. El crecimiento del mercado no coincide con la producción, una característica principal del desarrollo capitalista y la base de la crisis, o más precisamente; la mayor tasa de crecimiento de la producción en comparación con el mercado, condujo a aumentos de existencia en muchos sectores y las fluctuaciones en los precios de las materias primas (el ejemplo más evidente de esto es la gasolina). Esto sucedió a pesar de los esfuerzos de los monopolios para evitar las caídas de precios.

Como antes, el desarrollo desigual entre los países y los cambios subsiguientes en los equilibrios de poder entre los países capitalistas persistieron el año pasado. Esto es más evidente, especialmente cuando se examina el crecimiento de la tasa de crecimiento industrial.

En los Estados Unidos, la mayor economía mundial, la producción industrial en 2014 creció en línea con la producción industrial mundial (3.1%), pero comenzó a quedarse atrás hacia fines de año; cayó en 0.7 y 1.2% respectivamente en 2015 y 2016. A pesar de la caída en el crecimiento agregado, la producción industrial de EE. UU. se recuperó hacia fines de 2016 y continuó creciendo en el primer semestre de 2017.

Al alcanzar el 8,3% en 2014, la tasa de crecimiento de la producción industrial china cayó a entre 6 y 7%, a pesar de las intervenciones e incentivos estatales, el crecimiento para el primer semestre de 2017 continuó dentro de este rango. A pesar de la caída en comparación con años anteriores, China exhibe una tasa de crecimiento más alta y más consistente, en comparación con los países desarrollados capitalistas de antaño, y continúa siendo una de las economías mundiales de más rápido crecimiento. Por ejemplo, China superó a los EE. UU. en 2016 en términos de producción industrial (Esto no cambia el hecho de que EE. UU. Sigue siendo la economía global más grande, pero da una idea del rumbo del desarrollo).

En Japón, la tercera economía más grande del mundo, la tasa de crecimiento en 2014 fue del 1,9% y se redujo consecutivamente, primero al 1,3% y luego al 0,4%. La cruda realidad para Japón es que la recuperación de la producción industrial de 2009 no se pudo sostener, después de 2010, el crecimiento industrial se estancó y disminuyó. La producción industrial japonesa, que no llega a alcanzar los máximos de la crisis anterior a 2008, todavía está a un nivel inferior al de 2010.

Alemania, la cuarta economía más grande del mundo, con el mayor superávit de exportación mundial después de China, logró una pequeña tasa de crecimiento en los últimos años. Con el efecto adicional de crecimiento en Alemania, el crecimiento en la Eurozona en 2014 fue de 0.8%, seguido de tasas sucesivas 2.1% y 1.5%. El crecimiento continúa aumentando este año, pero es extremadamente desigual e incoherente en el resto de la Eurozona.

Brasil e India son otros ejemplos de desarrollo desigual. Brasil -que alguna vez se consideró un país ejemplar con un crecimiento y desarrollo rápido- ha visto disminuir su industria, convirtiéndola en un país dependiente de la producción y las ventas de materias primas. La tasa de crecimiento de la India aumentó principalmente debido a los niveles de capital extranjero que ingresaron a su economía. A pesar de una caída en la tasa de crecimiento en 2016, ha sido uno de los países con las mejores tasas de crecimiento industrial y económico. La tasa de crecimiento industrial en India continuó disminuyendo en la primera mitad de año. Otro país con una tasa de crecimiento industrial por encima de la tasa mundial desde 2010, junto con Vietnam, es Turquía.

Al igual que Brasil, México, una de las grandes economías de América del Sur, también registró una caída en su tasa de crecimiento industrial en 2016; el crecimiento negativo continuó en el primer semestre de 2017. A diferencia de las economías de Europa, Asia y África, el crecimiento industrial en los países latinoamericanos comenzó a caer en 2014 hasta niveles inferiores a los de 2010; el crecimiento negativo continuó en 2016; siendo inferior a la de 2010 en marzo y abril de 2017. En contraste, Asia es actualmente el área de más rápido crecimiento en el mundo y su lugar en la economía global se está fortaleciendo día por día.

La sobreproducción y la caída en la tasa de crecimiento global llevaron a una caída en los precios de la gasolina, así como a otras materias primas. La caída del precio de la gasolina afectó las economías de los países que dependen de la producción y venta de gas y petróleo, como Arabia Saudita y Venezuela, así como también Rusia e Irán. Venezuela entró en una crisis de múltiples niveles, con el impacto agregado de las acciones destructivas del imperialismo estadounidense. Arabia Saudita tuvo que tomar medidas de austeridad; La economía de Rusia se contrajo.

La deuda china está aumentando, debido a los intentos de mantener el crecimiento de la economía y cumplir objetivos predeterminados. La relación entre la deuda china y el PIB fue del 148% a fines de 2007, y subió al 237% en el primer trimestre de 2016; ¡esta cifra hoy es del 304%! En términos de composición financiera, base económica y recursos, sus niveles de deuda se acercan a los de Estados Unidos y la Eurozona más fuertes. El aumento del endeudamiento no es exclusivo de China; burbujas similares a las de antes de 2008 también están aumentando en otros países; los saldos financieros sorprendidos por la crisis en 2008 se mantienen en los niveles anteriores a 2008. El aumento de la deuda y su proporción al PIB continuaron aumentando en los últimos años.

Medidas tomadas por la oligarquía financiera para sostener el crecimiento económico; estimular el consumo en un intento de ampliar los mercados, o al menos evitar que se reduzcan, a través del aumento del gasto público, facilitando más préstamos y crédito; medidas fiscales para prevenir el caos y lograr estabilidad financiera; condujo a la reducción de los mercados y la caída de las tasas de crecimiento, intensificando los problemas existentes y amplificando otros, haciéndolos prominentes. Las intervenciones del capitalismo monopolista -que utilizan los mecanismos estatales, al igual que las instituciones financieras- no erradican las leyes subyacentes de la economía capitalista o cambian fundamentalmente su rumbo y dirección; El capitalismo no puede evitar una crisis local y global de variada severidad.

Algunos afirman que se avecina una profunda crisis financiera hacia fines de año o el próximo año; gobernantes de todo el mundo afirman que la economía mundial seguirá creciendo más allá de 2018 y los años sucesivos. Los datos sugieren que el crecimiento inconsistente observado a fines de 2016 y la primera mitad de este año no se mantendrá por mucho tiempo. Las cambiantes relaciones de poder entre los países, especialmente los principales países imperialistas, y la lucha cada vez superior por una mayor porción del mundo, etc., sirven para aumentar estas incoherencias y fluctuaciones. Este período de crecimiento en la sociedad capitalista es uno en el que se están formando los fundamentos de una nueva crisis en todos los sectores.

2- Creciente conflicto entre imperialistas

A pesar del golpe y la reducción de su hegemonía, Estados Unidos sigue muy por delante de sus rivales más cercanos en todos los sectores; sigue siendo la fuerza económica, política y militar mundial más grande. El monopolio estadounidense en muchos campos tecnológicos continúa a pesar del debilitamiento. Además, a pesar de las grandes diferencias entre los EE. UU. Y sus rivales imperialistas más cercanos en cuanto a poder económico y capacidad para la guerra; no existe un consenso económico unido, militar y político contra los Estados Unidos. Pero el desarrollo desigual e inconsistente y la lucha entre los principales países imperialistas, utilizando todas las maniobras e intervenciones disponibles; debilitar a los rivales; explotar a los trabajadores y pueblos; para obtener la mayor parte de la explotación de todos los recursos naturales en diferentes países continúa. El Medio Oriente, el Lejano Oriente de Asia y Ucrania han sido áreas donde estas luchas se intensificaron en los últimos años.

Comenzando con los acontecimientos en Ucrania, la OTAN y las fuerzas armadas de los EE. UU. Se acercan cada vez más a las fronteras rusas; se realizan más ejercicios militares conjuntos; las escaramuzas entre las fuerzas aéreas y navales van en aumento. Después del Medio Oriente, el Lejano Este de Asia sigue siendo el área donde se sienten las tensiones más altas, se observan demostraciones de poder y ejercicios militares y donde la amenaza del conflicto militar es rutinaria. La península de Corea es donde las tensiones están en aumento; La confrontación de los Estados Unidos con Corea del Norte aumenta en línea con su lucha contra Rusia y China para ampliar su influencia y acceso a la zona. La lucha entre China y EE. UU. Y sus aliados para ampliar la influencia y el acceso a la región se están intensificando. Las fronteras chino-india y chino-paquistaní son otras áreas en las que, más allá de los ejercicios militares, los enfrentamientos son habituales y los arsenales de armas se multiplican.

El cambio en el equilibrio de poder debido al desarrollo desigual -que no es un concepto nuevo- y el debilitamiento de su hegemonía entre las fuerzas imperialistas aumentan y exponen la lucha y el conflicto entre los EE. UU., Japón y todos los demás países bajo el paraguas de la OTAN. Sin embargo, estos desarrollos aún no han llevado a un nivel de disolución y confrontación; Estados Unidos está tratando de evitar esto. Enfrentado a la hegemonía e imposición de Estados Unidos, Alemania, detrás de Francia, hizo que sus políticas fueran claras en línea con sus propias elecciones e intereses. Se toman medidas -a pesar de las garantías- para crear una fuerza militar de la UE, que podría ser una alternativa a la OTAN, con capacidad para intervenir internacionalmente. El Reino Unido, tradicionalmente más cercano económicamente y en su posición militar-política; el caballo de Troya y el aliado más cercano de los EE. UU. dentro de la UE se está retirando de la UE.

Estados Unidos está presionando a todos los países de la OTAN, y especialmente a Alemania, para que aumenten sus gastos militares; la mayor parte de tal gasto se destinará a los Estados Unidos y sus monopolios. Además, los recursos movilizados por Alemania y otros países para la expansión económica serán restringidos y utilizados por los monopolios militares de los EE. UU. Estados Unidos intenta sabotear los intentos determinados de Alemania de expandirse y fortalecerse económicamente.

Los principales países imperialistas que imponen la eliminación de todas las barreras a la libre circulación internacional de capitales y bienes -en apoyo y coordinación del Banco Mundial y el FMI- se dividen en dos bandos. Mientras que China, Alemania y Japón, que siempre actuaron con los Estados Unidos y lo hicieron una base fundamental para su política exterior, están en contra de las medidas que limitan la libre circulación de capitales y bienes; Estados Unidos y el Reino Unido defienden claramente las medidas proteccionistas. Estados Unidos no puede hacer que Japón siga la línea como lo hizo en los años 90.

Mientras se estancan las negociaciones transatlánticas con la UE, se cancelan las negociaciones de libre comercio -más precisamente negociaciones para reducir el nivel de restricciones económicas a un mínimo- entre los países asiáticos y los EE. UU. El déficit comercial de los EE. UU. Está aumentando en comparación con Alemania; por un lado, recurre a medidas más proteccionistas; por otro lado, llamando la atención sobre el aumento del superávit comercial de Alemania, exige que Alemania tome medidas para equilibrar su comercio con los EE. UU.; exigiendo un mayor acceso a los mercados de la UE desde Alemania. Está impulsando medidas similares a las que obligó a Japón en la década de los 90.

Con la administración de Trump, EE. UU. Está siguiendo una línea política más hostil, inconsistente y cruda. Esto hace que las relaciones y los conflictos entre EE. UU. Y sus aliados, y dentro de los círculos administrativos en los EE. UU. Sean más complicados. Parece que Trump y sus tácticas y prioridades globales expondrán y aumentarán el conflicto entre los fondos de los EE. UU., Las instituciones administrativas y sus aliados. Desde su elección, los grupos opositores mantuvieron la eliminación de Trump como un problema actual, las personas de sus círculos más cercanos se convirtieron en objeto de investigaciones. El número de los que se eliminan de los puestos o se ven obligados a renunciar aumenta.

China, con el mayor superávit de exportaciones y el mayor crecimiento de los principales países imperialistas, trata, por un lado, de cerrar la brecha tecnológica con sus rivales renovando la base tecnológica de su economía; y, por otro, aumentar su demanda de materias primas e inversión internacional, tratando de aumentar su influencia y acceso en los mercados globales. Está utilizando todos los métodos para tomar el control de las fuentes de energía, las rutas de transporte, la materia prima y los mercados financieros de los países con acumulación de capital limitada; donde los márgenes de ganancia son altos pero el costo de la tierra y el trabajo es barato. China, además de penetrar en los EE. UU. Y otros países imperialistas desarrollados y sus dominios de influencia, está obteniendo acceso a áreas bajo la influencia de Rusia y otros países; prepararse para luchas más grandes y más decisivas. Mientras desarrolla y moderniza sus fuerzas militares y su capacidad para la guerra, China sigue una política de expansión económica como Alemania; evitando las intervenciones militares tanto como sea posible, pero sin miedo a mostrar su fuerza militar cuando sea necesario. Renovar el marco tecnológico de su industria militar, China está aumentando rápidamente la inversión en su ejército.

Además de las medidas proteccionistas, los embargos y sanciones de EE. UU. también aumentaron y se endurecieron en el último año. Países como Irán, Rusia y Corea del Norte fueron atacados, aquellos que no se rindieron a sus imposiciones y se negaron a estar sujetos a las fronteras implícitas. Las razones varían desde apoyar terror, armamento nuclear, violaciones de tratados internacionales, amenazar la paz y seguridad global, etc. Alemania y la UE, aunque no protestaron abiertamente e incluso se coaligaron con estas sanciones y embargos en el pasado, cambiaron su postura recientemente. Las sanciones y los embargos tienen como objetivo evitar el desarrollo de relaciones comerciales no solo entre estos países sino también con terceros; tienen como objetivo prevenir especialmente a China y Alemania, con recursos energéticos insuficientes, resolver este problema fuera de la influencia y el control de los EE. UU., así como evitar el desarrollo de relaciones económicas y alianzas a través de esto. Alemania no se detiene en el desarrollo de enfoques alternativos como se ve en los casos de Siria y Qatar.

La importancia de África está aumentando junto con América Latina; con sus valiosos depósitos de uranio y cobalto estratégicamente importantes, otros recursos naturales ricos, tierra barata y mano de obra. Su población en rápido crecimiento hace que África sea un mercado atractivo para los monopolios capitalistas y un escenario de intensa competencia y lucha entre todos los países imperialistas, especialmente EE. UU., China y Francia, adoptando diversas formas, incluyendo golpes militares, conductas incorrectas electorales, “limpieza étnica”, guerras religiosas, masacres, embargos económico-militares, chantajes y destrucción ambiental, etc. El hecho de que esta lucha frontal de los imperialistas y sus colaboradores por la hegemonía en África se desarrolle en todas sus formas (militar, económica, social y cultural), hace que la lucha popular contra el saqueo y la violencia imperialista sea inevitable. Por lo tanto, no será una sorpresa ver el estallido de nuevas revueltas populares en diferentes partes de África contra el imperialismo y sus colaboradores.

Una consecuencia evitable de las intensas luchas imperialistas por mayores proporciones es el aumento del gasto en armas y guerra. El aumento de las tensiones y los conflictos mundiales genera un mayor gasto militar. Los países imperialistas se arman a sí mismos y a sus aliados para obtener la mayor parte de los recursos mundiales, para intimidar y aplastar a sus rivales. Por primera vez desde 2011, la “inversión en armas” en todo el mundo aumentó un 0,4% hasta 1 billón de 686 mil millones de dólares en 2016. Más interesante aún, el aumento fue del 1,7% en los EE. UU., Del 5,4% en China y del 5,99 % En Rusia; hasta 611, 215 y 69.2 mil millones de dólares respectivamente. Las restricciones impuestas a Alemania y Japón después de la Segunda Guerra Mundial se eliminan gradualmente y en el caso de Japón, como parte también del plan para rodear a China, la inversión militar se está acelerando con el apoyo de los EE. UU.

La industria de armas está bajo el monopolio de ciertos países y es una fuente importante de ganancias. Los países que lideran las exportaciones de armas son los EE. UU., Rusia, China, Francia y Alemania. La participación de estos países en las exportaciones de armas es el 74% del total mundial, y solo los EE. UU. Representan el 33%.

3- La importancia de las fuentes y rutas de energía; intensificando la lucha por una mayor participación en Medio Oriente:

A medida que avanza la industria moderna, aumenta la necesidad de energía en todos los aspectos de nuestras vidas. En la sociedad capitalista, donde la producción y el mercado son con fines de lucro, la producción y la transferencia de energía se convierten en un sector en el que se pueden obtener grandes beneficios; debido a su lugar de rápido crecimiento en la economía y la inversión capitalista. Por esta razón, las fuentes de energía y su transferencia y rutas se vuelven gradualmente más importantes y necesitan supervisión.

A pesar de los desarrollos en el aprovechamiento de la energía nuclear, solar y eólica, la gasolina y el gas natural (incluido el gas de escombro) continúan siendo una de las fuentes de energía más importantes. Ninguno de estos puede reemplazar a la gasolina como la gasolina que reemplazó al carbón. Además, los subproductos de la gasolina son una importante fuente de materias primas para la industria. Por lo tanto, el control de los recursos de petróleo y gas natural, sus rutas de transporte y su transformación en energía son muy importantes para los países y las clases dominantes. La mayoría de los campos de petróleo y gas natural se encuentran en los EE. UU., Venezuela, Noruega, Rusia, así como en Medio Oriente y su continuación histórica y geológica; África del Norte. Además, esta área tiene una gran importancia debido a su posición de riquezas acumuladas de la gasolina, sus mercados cada vez más amplios y su posición geopolítica. Por lo tanto, al igual que otras áreas con ricos yacimientos petrolíferos, Oriente Medio continúa siendo un área donde los países imperialistas y el capital financiero internacional continúan intensificando su lucha por el acceso y la hegemonía. El control de las fuentes y rutas de energía es importante no solo para obtener altas ganancias en este sector, satisfacer y asegurar las necesidades energéticas, etc., sino también para arrinconar a sus rivales, limitando su expansión y controlándolos.

Rusia tuvo que aumentar su presencia militar y se vio obligada a dirigir la intervención militar en la guerra siria en 2015. En una ruta muy importante en Medio Oriente, la perspectiva de que su único aliado sirio se debilite y enfrente el colapso obligó a Rusia a entrar en acción. Con esta intervención, Rusia demostró a los países imperialistas liderados por los EE. UU. Que no abandonará a Siria ni a Oriente Medio, y luchará con uñas y dientes por ello, a diferencia de lo que hizo en Libia. La intervención rusa tuvo un impacto en las relaciones de poder no solo en Siria sino en todo el Medio Oriente; llevando a un realineamiento de fuerzas y una nueva mano de cartas repartidas. Rusia intensificó los intentos de aumentar su influencia en la región, utilizando conflictos dentro de camarillas reaccionarias regionales y sus conflictos con otros países imperialistas. Al tiempo que intensifica los esfuerzos para beneficiarse de las luchas internas entre camarillas en Libia para encontrar un punto de apoyo y ampliar sus oportunidades de lucha, Rusia también mejoró las relaciones con Irán. Tras las tensiones aumentadas después de derribar su avión; Rusia también avanzó para mejorar las relaciones con Turquía, así como con Egipto, Arabia Saudita y Qatar, países de la región de los que Estados Unidos siempre dependió.

Con su creciente necesidad de materias primas y energía, China entró en nuevos tratados, principalmente con Rusia e Irán para cumplir y asegurar su necesidad de energía; le está dando  gran importancia a  expandir su influencia en todas las áreas ricas en petróleo y gas. Por ejemplo, China ha invertido aproximadamente 56 mil millones de dólares  en Pakistán en el marco del proyecto “Corredor Económico de China y Pakistán” (CPEC). China está desarrollando un puerto en Gawadar en la provincia de Baluchistán para conectar el suroeste de Pakistán con Xinjiang en el oeste de China. Por esta conexión con el centro y sur de Asia, China quiere aumentar su perfil tanto en términos de comercio como de influencia política. CPEC comprende una red de 3200 km de carreteras además de los ferrocarriles que eventualmente unirán Gawadar y Karachi con el oeste de China. En la actualidad, China solo tiene un puerto en Shanghái, en el este del país, y la mayoría del país no tiene salida al mar y es el mayor importador de petróleo. También se entiende que antes de comprometerse con la inversión, los chinos obtuvieron garantías no solo del gobierno, sino también del alto mando militar de Pakistán en relación con la situación de seguridad y estamos presenciando que gradualmente la situación de la ley y el orden están mejorando en Pakistán. Esto también indica que cuando está en favor de la burguesía, rápido y con  facilidad controlan la situación para obtener sus propios beneficios y beneficios.

Además de Rusia, las potencias imperialistas, y especialmente los Estados Unidos, se movieron para aumentar las oportunidades y las vías para intervenir en el Medio Oriente; para neutralizar las intervenciones e intentos de Rusia, y para evitar el equilibrio de poder en contra de sí mismo. Estados Unidos estableció nuevas bases militares en Siria; aumento de la presencia militar en la zona, colocando soldados en Iraq y otros países de la región. Las intervenciones militares de los Estados Unidos y sus aliados en la región continúan aumentando. Estados Unidos y Rusia tienen cuidado de evitar la confrontación directa en el área, pero a través de guerras indirectas, usando fuerzas locales con las que apoyan y cooperan, están compartiendo cada centímetro de Siria entre ellos y aumentando su influencia en la región. Siria se convirtió en un escenario donde las potencias imperialistas, y principalmente Rusia y los EE. UU., Se cuadran entre sí y prueban nuevos sistemas de armas.

Mientras las potencias imperialistas intentan aumentar su influencia y alcance en la región, realizando intervenciones directas, las camarillas reaccionarias regionales y las otras camarillas intentan alcanzar sus objetivos, confiando y actuando de acuerdo con las elecciones y planes estratégicos y tácticos de uno de estos principales poderes imperiales. Turquía, bajo la dirección de Erdogan y del AKP, es uno de estos países. Mientras trata de ejercer influencia en la región a través de la nueva retórica otomana, trata de evitar una solución basada en la igualdad de derechos y la autodeterminación para el problema Kurdo con sus políticas reaccionarias y agresivas; arrastrando al país a dificultosos intentos de compartir la región. Por lo tanto, Turquía se convirtió en el factor singularmente incoherente en las luchas internas entre los poderes imperiales en el Medio Oriente y es un candidato para convertirse en uno de los centros donde la lucha se intensificará. El intento de golpe de estado del 15 de julio y el contragolpe que siguió tuvieron lugar con estos acontecimientos en un segundo plano y dieron lugar a resultados que tuvieron un impacto en los acontecimientos posteriores.

Además, en el proceso de redacción de este documento, se produjo un nuevo acontecimiento cuando Israel y Arabia Saudita intentaron abrir un nuevo frente en el Líbano bajo el paraguas de los EE. UU. Parece que Francia, entre los imperialistas europeos, está tratando de obtener una posición especial en este trabajo preparatorio. El objetivo a corto plazo de este posible nuevo frente es debilitar la influencia de Irán en la región y salvaguardar los intereses económicos de Israel, especialmente en el Mediterráneo oriental. Para los EE. UU., el objetivo es crear las condiciones para que las ganancias rusas en Siria se vuelvan relativas. Es obvio que la pesada carga de este posible frente tratará de ser echada sobre los pueblos del Líbano y Palestina.

La intensificación de la división, la profundización de la fragmentación y las contradicciones de las clases dominantes y sus representantes políticos infligen gran sufrimiento y devastación a las masas oprimidas y explotadas, debilitan las fuerzas reaccionarias regionales y sus bases sociales y profundizan sus contradicciones; eso beneficiará a las fuerzas progresistas y democráticas en la región. Esta profundización de la fragmentación y las contradicciones aumentará la oportunidad de la lucha de las clases oprimidas y explotadas, pero también de las naciones oprimidas por la autodeterminación, así como la lucha por la igualdad religiosa y sectaria. La debilidad actual de las fuerzas progresistas y democráticas no neutraliza esta realidad

4- La situación de la clase trabajadora y los pueblos

En el último año, los trabajadores han estado agobiados por las consecuencias de la lucha intensificada por compartir los recursos globales entre los grupos de capital financiero y los principales estados imperialistas. La opresión y la explotación se intensificaron y la inseguridad sobre el futuro entre las masas oprimidas y explotadas aumentó. Las ganancias de los monopolios también han aumentado, mientras que la reacción política, las secciones del fascismo y las corrientes semifascistas se desarrollaron y llevaron a frenar los derechos y las libertades democráticas. Una de las migraciones masivas más grandes en la historia humana continúa; millones enfrentan la muerte, el hambre y la pobreza frente a la guerra. Factores que empujan a la humanidad y la naturaleza a la ruina continúan avanzando.

El año transcurrido desde nuestra última conferencia ha sido uno en el que han progresado los factores que debilitan el sistema capitalista-imperialista y lo arrastran hacia su final inevitable; los sueños falsos difundidos por la oligarquía financiera y la propaganda y la demagogia neoliberales fueron expuestos y debilitados; nuevas actividades, insatisfacción, luchas y organizaciones entre las clases explotadas y oprimidas y los estratos públicos desarrollados.

El desempleo ha aumentado a nivel mundial a más de 200 millones de personas en 2016; los jóvenes componen 71 millones de esta cifra. Según la OIT, el desempleo mundial es del 5,8%, mientras que esta cifra aumenta al 13% entre los jóvenes. El desempleo juvenil en muchos países ha aumentado a más del 20%; es aún más alto en algunos países y continúa aumentando. Si bien los salarios reales han disminuido en muchos países, en otros han sido inferiores a la productividad del trabajo. La relación del trabajo asalariado en los países de ingresos medios y altos está aumentando, pero la relación de los salarios en el PIB ha estado disminuyendo durante 40 años.

El número de personas que viven por debajo del umbral de pobreza; sin acceso a la salud más básica, la alimentación y la provisión educativa siguen aumentando. La brecha entre los propietarios y los que no tienen una propiedad es más amplia. ‘Global Rich List’ es publicado por Bank Credit Suiss cada año; de acuerdo con la lista de 2016, el 10% de las personas más ricas de la tierra posee el 90% de la riqueza; El 0,7% de la población mundial posee el 45,6% de la riqueza.

Los regímenes reaccionarios, dependientes y antidemocráticos siguen gobernando; los derechos y las libertades democráticas se han limitado en Francia e Inglaterra; países vistos como brillantes ejemplos de democracia burguesa. Muchos países aprobaron leyes que retoman el derecho público a reunirse, manifestarse, marchar y atacar. Aumenta la autoridad de la policía y las instituciones militares. Inmunidad de individuos y propiedad personal, el derecho a comunicar ha sido pisoteado. Inglaterra se convirtió en uno de los países que aumentan los poderes de la policía y limitan los derechos de huelga. Las acciones terroristas de grupos reaccionarios como ISIS y Al-Qaida, que persiguen abiertamente la comisión de masacres, han aumentado y se han extendido a los países capitalistas desarrollados.

Como se ve en el ejemplo de Francia, el parlamento quedó sin dientes bajo el estado de emergencia y se cambiaron las leyes laborales; haciendo que el trabajo sea menos seguro En todos los países, avanzados o no, la intensidad del trabajo aumentó mientras las condiciones de trabajo se hicieron más pesadas.

Dirigidos por los neoliberales, los portavoces de la oligarquía financiera organizaron una campaña en la que afirmaban que la eliminación de las barreras frente a la libre circulación de capitales y bienes, la minimización de las intervenciones gubernamentales, el curso de la economía determinado por los mercados, etc. conducirían al final de guerras, armonía universal y un período de bienestar y libertad. Las medidas y políticas neoliberales fueron defendidas y bendecidas, no solo por los partidos y corrientes burgueses liberales y conservadores, sino también por los partidos y corrientes socialdemócratas y los partidos y corrientes revisionistas gastados. La retórica, los programas y las políticas neoliberales condujeron a la difuminación, incluso si no completa, de las diferencias no esenciales entre los partidos burgueses liberales, conservadores y socialdemócratas. A los ojos de las masas, la mayoría de estas partes dejaron de ser alternativas entre sí. En el último año, el neoliberalismo y los partidos y las corrientes que lo respaldan, los empujaron a ellos y partes de las estructuras políticas más altas a predicamentos y crisis.

Sin embargo, a pesar de lo indicado y prometido; las guerras aumentaron, las libertades se restringieron, las condiciones de trabajo y de vida de los oprimidos y los explotados empeoraron. A medida que este período continúa, las masas oprimidas y explotadas comienzan a ver los resultados del discurso y las acciones neoliberales a través de sus propias experiencias; liberarse de la retórica neoliberal, en busca de nuevas alternativas. Esta tendencia lideró desarrollos recientes.

Uno de los principales desarrollos fue en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Grecia, entre otros; oponiéndose a las políticas y ataques neoliberales en diferentes niveles y de diferentes maneras; afirmando ser de izquierda, populista, progresista y socialista, pero sin apuntar a la demolición de la regla de la oligarquía financiera y el capitalismo; algunas corrientes se fortalecieron y se convirtieron en la alternativa a los partidos burgueses tradicionales, e incluso formaron gobiernos en algunos países. A pesar de las marcadas diferencias entre ellos, en todos los países donde formaron un gobierno, estas corrientes decidieron no tomar medidas para satisfacer las demandas inmediatas de la población o movilizar a las masas en una lucha para lograr sus propias demandas; en cambio, como en Ecuador y Grecia, se convirtieron en los ejecutores de estas políticas y ataques neoliberales. O bien, como se vio en Venezuela, no lograron disolver las bases regionales de la hegemonía de la oligarquía imperialista y financiera o la base económica que salvaguardaba esa hegemonía y no tomaban medidas para satisfacer las necesidades inmediatas de su población, lo que debilitaría a la oligarquía; como tales, condujeron al fracaso y la desilusión entre las masas. En todos los casos, el imperialismo y las oligarquías utilizaron la situación para cimentar su hegemonía y organizar la reacción y el fascismo.

Tendencias y facciones que proponen que la política y los programas neoliberales se desarrollen dentro de las ramas de los partidos conservadores, liberales y socialdemócratas. Condujeron a cambios en el liderazgo, como se vio en el Partido Laborista en Inglaterra; y aceleró la disolución y el debilitamiento del partido socialista en Francia. Especialmente en Europa, la socialdemocracia y la izquierda liberal en general han estado en crisis. La práctica de esta corriente ha provocado que amplias masas trabajadoras sean indiferentes a los proyectos que proponen contra el aumento de la pobreza y la inseguridad.

Mientras que, en muchos países, los partidos burgueses tradicionales avanzaron hacia programas más reaccionarios y perdieron el apoyo de las masas; tendencias y corrientes nacionalistas neonazis y chovinistas que muestran características fascistas, están contra los refugiados y difunden la fobia contra el islam, ambos se fortalecen y aumentan su influencia entre las masas. Estos partidos llegaron al poder en Polonia y Hungría, y se convirtieron en partidos de oposición desafiando a los partidos burgueses tradicionales en países como Francia, Austria y Holanda. Un representante de los círculos más reaccionarios y agresivos dentro del imperialismo estadounidense; inicialmente, subestimado y despreciado, el errático Trump se convirtió en el presidente. En Francia, la oligarquía financiera que maneja el país tuvo que idear una alternativa de último minuto a los partidos tradicionales. A pesar de las campañas en sentido contrario, los niveles de participación en las elecciones cayeron en los países vistos como la cuna del liberalismo, el parlamentarismo burgués y la democracia.

Mientras las luchas globales entre las potencias imperiales se agudizaban, la explotación y la opresión aumentaban, la presión sobre las naciones oprimidas se hacía más estricta; el descontento y la tendencia a la lucha también se desarrollaron. En muchos países, estas tendencias se unieron en movimientos de masas. Las clases y estratos oprimidos y explotados en Francia mantuvieron manifestaciones y huelgas durante meses en contra de los cambios planificados en las leyes laborales, dirigidos por la clase trabajadora y los jóvenes. El gobierno que aprobó la nueva ley laboral a pesar del rechazo de la clase trabajadora y la juventud no solo ha aumentado la ira existente sino que también ha fortalecido la tendencia a la radicalización entre los jóvenes.

Las huelgas generales contra los cambios planificados en las leyes laborales, en las que participaron millones de trabajadores, se llevaron a cabo en la India, con demandas de mejores condiciones de vida y de trabajo. La huelga general en Bélgica, las huelgas en algunos sectores en Inglaterra y las huelgas de los mineros en Sudáfrica y Chile fueron luchas obreras notables. Las luchas masivas de agricultores se desarrollaron bajo la presión de los monopolios en Grecia, Francia y otros países. Además de Alto Volta, Túnez y Marruecos, Brasil también vio luchas masivas contra la eliminación de los derechos adquiridos y la construcción de regímenes más reaccionarios. En muchos países, como Dominica, las luchas de masas se desarrollaron contra la corrupción y la agresión de los estados. En Polonia, Italia, Túnez, Turquía y muchos otros países, los ataques dirigidos a restringir los derechos adquiridos fueron detenidos por la resistencia masiva y la lucha de las mujeres. El movimiento de mujeres progresó con un carácter internacional ampliado.

Sin embargo, estas son luchas que no pueden superar de manera independiente los límites del movimiento. El movimiento obrero carece de liderazgo con entendimiento estratégico y táctico o un programa que apunta a la libertad total y final de la clase trabajadora; eso no se confunde con las complicadas condiciones de la lucha de clases. También se lo encuentra deficiente en términos de percepción y organización. Dejando a un lado las excepciones, no se encuentra en una etapa para contrarrestar los ataques nacionales y globales ni para controlar los ataques desenfrenados de la oligarquía financiera. A pesar de los diferentes niveles entre países, la sindicalización se encuentra en un nivel bajo. A pesar de la tendencia creciente y los intentos de sindicalización en muchos países, los trabajadores sindicalizados en todo el mundo representan una minoría de la mano de obra nacional; los sindicatos existentes están dominados principalmente por colaboracionistas y reaccionarios.

A pesar de las debilidades ya mencionadas del trabajo y los movimientos de masas: existen condiciones y oportunidades para la práctica revolucionaria entre las masas explotadas y oprimidas, y especialmente la clase trabajadora; organizar y movilizar a las masas contra la burguesía monopolista gobernante y todas las formas de reacción. Sin embargo, la clase gobernante reaccionaria (o alianza de clases) y todos los agentes de la hegemonía no son indiferentes a estos desarrollos. También movilizan a todos los agentes y herramientas para influir en el impulso y las actividades que se desarrollan entre las masas dentro de las condiciones del período para servir a sus intereses. Las olas de migración, el aumento de los ataques terroristas, la crisis económica y el estancamiento, trasladar la producción a áreas de mano de obra barata y tierras por parte de monopolios en busca del máximo beneficio, etc. .; todos estos son una consecuencia directa de las acciones y elecciones de los estados imperialistas y  de sus aliados. Una campaña es organizar la reacción y el fascismo y distribuirla entre las masas centradas en estas consecuencias. Tenemos que admitir que, en un período en el que la derrota del socialismo continúa y el movimiento obrero y sus partidos son todavía débiles, esta tendencia reaccionaria fundada en el racismo y el nacionalismo se presenta como la llamada solución a la desigualdad y el conflicto social – avanza e influye en los números crecientes entre las masas trabajadoras.

Estos intentos de las corrientes reformistas y colaboradoras, así como de la burguesía -especialmente su sección dirigente de la burguesía y reacción monopólicas-, solo pueden ser desdentadas mediante la acción revolucionaria construida sobre un programa científico y la correcta comprensión estratégica y táctica, que ayudará a las masas a aprender sus propias experiencias. La lucha por demandas inmediatas de las masas; crear plataformas y establecer las alianzas más amplias en torno a estas demandas son componentes vitales de esta acción. Sólo a través de tal acción puede avanzar el creciente descontento y resentimiento hacia la destrucción de la hegemonía del imperialismo y sus fundamentos, lo que está arrastrando a la humanidad y la naturaleza hacia una profunda angustia y destrucción; construyendo una sociedad sin clases y libre que esté libre de explotación, opresión. Esta tarea debe ser llevada a cabo por los partidos revolucionarios de la clase trabajadora, equipados con la teoría del socialismo científico y  comprometidos con la práctica y la lucha apropiadas.

XXIII PLENARIA DE LA CONFERENCIA DE PARTIDOS Y ORGANIZACIONES MARXISTA LENINISTAS, CIPOML.

Noviembre de 2017

Por el Centenario de la Revolución Socialista de Octubre Noviembre 1917 – 2017

Los comunistas, los revolucionarios, los proletarios y los trabajadores conscientes de todo el mundo celebramos y festejamos el aniversario de la gloriosa Revolución Socialista de Octubre. Con mayor ánimo y firmeza lo haremos en 2017 con motivo del centenario de aquellos históricos “diez días que estremecieron al mundo”

La revolución bolchevique fue la gesta heroica que anunció un alba revolucionaria. Los cañones del crucero “Aurora” anunciaron que una nueva época se abría: la época de la derrota del capitalismo y de la construcción de la nueva sociedad sin explotadores ni explotados.

Con la Gran Revolución de Octubre, el proletariado conquistó el poder, expropió a los explotadores, instauró su dictadura revolucionaria y estableció un Estado de nuevo tipo. Con las palabras de Lenin:

“…en Rusia se ha deshecho por completo el mecanismo burocrático, no dejando de él piedra sobre piedra, se ha dejado cesantes a todos los antiguos magistrados, se ha disuelto el parlamento burgués y se ha dado a los obreros y a los campesinos una representación mucho más accesible; sus Soviets han venido a ocupar el puesto de los funcionarios o sus Soviets han sido colocados por encima de los funcionarios, sus Soviets son los que eligen a los jueces. Este mero hecho basta para que todas las clases oprimidas proclamen que el Poder de los Soviets, o sea, esta forma de dictadura del proletariado, es un millón de veces más democrático que la más democrática de las repúblicas burguesas.” (La revolución proletaria y el renegado Kautsky)

El Estado soviético; demostró que el socialismo es un orden social superior, a condición de que se sigan firmemente sus principios y se marche hacia el comunismo.

El “Octubre Rojo” cambió radicalmente el curso de la historia mundial, que inicio una nueva etapa de su desarrollo, la etapa de la crisis general del capitalismo y del paso al socialismo. Ha apuntado una vuelta indeleble en la estrategia y la táctica revolucionaria, en los métodos de lucha y las formas de organización, en la mentalidad, la cultura, las tradiciones de la clase obrera y de sus aliados en la lucha contra el imperialismo y el capitalismo, por la revolución y el socialismo.

A raíz de la revolución dirigida por los bolcheviques de Lenin y Stalin, se inauguró una oleada de revoluciones proletarias en los países imperialistas y capitalistas, de revoluciones populares y democráticas que se llevan a cabo bajo la dirección del proletariado y las banderas del internacionalismo en los países dependientes y coloniales.

El triunfo de la Revolución Socialista de Octubre impulsó la formación de partidos comunistas en todo el mundo y la construcción de la Internacional Comunista, para reagrupar la vanguardia del proletariado y organizar la revolución mundial.

Con la creación de la Unión Soviética y la edificación del socialismo la clase obrera, los campesinos, las mujeres, los pueblos lograron grandes beneficios materiales y culturales. Los trabajadores alcanzaron elevados niveles de bienestar gracias a la industrialización socialista y colectivización del campo, a la planificación económica que puso fin a las relaciones capitalistas de producción y la anarquía típica del viejo sistema.

La clase obrera se transformó en una clase técnica e ideológicamente avanzada. Se acabó con el desempleo. El proceso de emancipación de la mujer y su participación en la dirección del país progresó al mismo tiempo que la edificación del socialismo.

Los furibundos asaltos de los imperialistas fracasaron frente a la férrea voluntad de los trabajadores y los pueblos de no retroceder a la condición de esclavos; fracasaron ante la potencia y la unidad política del Estado socialista.

La Constitución socialista del 1936 y la derrota de la bestia nazifascista, que determino la liberación de muchos países y la instauración de regímenes de democracia popular, fueron grandes logros para los pueblos del mundo.

La Revolución Socialista de Octubre fue un acontecimiento que es hoy de gran actualidad, lleno de preciosas enseñanzas para la lucha del proletariado y demás clases oprimidas contra la explotación y la opresión.

 Constituye la demostración práctica de que la revolución es no sólo un anhelo popular, es, además, posible y necesaria para derribar el dominio burgués y construir la nueva sociedad, en la que los que “los que nada son ahora, todo van a ser”, y cambiará el mundo.

En los años que nos separan de aquel gran acontecimiento, las contradicciones fundamentales y los males endémicos del capitalismo se han agravado, empero las fuerzas revolucionarias de la clase obrera y de los pueblos han crecido objetiva e internacionalmente. La idea de la revolución proletaria es de total actualidad frente a la explotación y a la opresión que sufre la inmensa mayoría de la humanidad, la miseria y a la desigualdad creciente, las guerras de rapiña, el parasitismo de un puñado de ricos cada vez más ricos, la demolición de las conquistas sociales arrancadas por los trabajadores, el saqueo y la dominación neocolonialista, la devastación del medio ambiente provocada por el sistema capitalista.

Las razones para la revolución son más actuales que nunca y sus premisas materiales desarrolladas. El paso a una mejor forma de organización para la sociedad humana, a un nuevo y superior orden social, es una exigencia cada vez más urgente para las clases explotadas y oprimidas por el capital. Es un “problema planteado que espera solución” mediante la lucha de las masas oprimidas y explotadas.

La desaparición de la URSS y otros países socialistas ha sido un duro golpe. El socialismo ha sufrido una derrota temporánea que no invalida sus realizaciones, su necesidad. En realidad no es la Revolución de Octubre, ni el socialismo proletario los que han fracasado. Sí fracasan la traición, el revisionismo y el oportunismo, que desvían a los trabajadores de sus intereses y objetivos de clase.

A pesar de la incesante propaganda anticomunista, cada día está más claro que el bárbaro y moribundo sistema capitalista-imperialista, sólo puede ofrecer explotación, miseria y guerra.

Nos encontramos en un período de despertar político de la clase a obrera, de los pueblos, de la juventud, que ya no quieren soportar el yugo y los fardos que el capitalismo y el imperialismo imponen.

Avanzan el rechazo y la lucha contra las consecuencias de la crisis, contra la explotación, las desigualdades, la pobreza, contra los dictados, las intervenciones y agresiones imperialistas.

Crece la conciencia de que las cosas no pueden seguir como están, que en el capitalismo no hay salvación, que es necesaria una profunda trasformación social para eliminar la ruina económica, social, moral, ecológica, las masacres que la humanidad sufre inevitablemente bajo el dominio de los monopolios capitalistas que siguen una sola ley: la de la máxima ganancia.

Para realizar esta trasformación es imprescindible la conquista del poder estatal por la clase más revolucionaria y adelantada de la sociedad, la fuerza dirigente de la trasformación a nivel político, practico, intelectual y moral: el moderno proletariado.

Frente a las tesis revisionistas, reformistas y oportunistas, que han conducido la clase proletaria a dolorosas derrotas, la revolución proletaria se confirma como la única solución a la explotación y opresión de los pueblos.

La última y profunda crisis del capitalismo, y las venideras, prueban que la sociedad en régimen capitalista es un obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas, por lo tanto se plantea romper mediante la revolución esta funesta situación.

La cuestión que se plantea con urgencia es: ¿dictadura del capital monopolístico financiero o dictadura del proletariado?

La victoriosa Revolución Socialista de Octubre demostró que la clase obrera puede tomar el poder y dirigir la sociedad sin la burguesía y contra ella, demostró que los comunistas pueden y deben desarrollar un papel determinante.

El Octubre soviético nos enseña que los comunistas, los mejores elementos del proletariado, los jóvenes revolucionarios, tienen que asumir esas enseñanzas y seguir la lucha, rompiendo claramente con el oportunismo de todo tipo y uniéndonos bajo las banderas del marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario.

Celebraremos y actualizaremos en cada país el centenario del Octubre Rojo, combativa y unitariamente, resaltando su imperecedero significado, su importancia internacional y la profunda actualidad de la revolución proletaria para transformar radicalmente el mundo.

Preparémonos a celebrar en todas partes, digna y unitariamente en 2017 el 100° Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, con conmemoraciones, seminarios, mítines y otras actividades.

Desarrollemos en todos los países la movilización para reagrupar a los comunistas, los revolucionarios, los obreros combativos, difundamos las razones del comunismo, única fuerza que puede organizar y dirigir consecuentemente las fuerzas de la revolución social en todos los países.

Invitamos a los Partidos y Organizaciones políticas, sociales, sindicales, juveniles, de mujeres, campesinos, indígenas, de todos los países que comparten nuestras posiciones de principio, a unirse con nosotros para realizar en común las actividades y construir un poderoso Movimiento Comunista y Obrero Internacional.

Un siglo después del victorioso “asalto al cielo” cumplido por los bolcheviques, ¡Reafirmamos que la única alternativa segura a la barbarie imperialista y capitalista es la revolución y el socialismo!

¡Viva la Gran Revolución Socialista de Octubre!

¡Viva el marxismo-leninismo!

¡Viva el internacionalismo proletario!

Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas (CIPOML)

EL CAPITALISMO, LA CLASE OBRERA Y LA LUCHA POR EL COMUNISMO

 

I El CAPITALISMO Y LA CLASE OBRERA

1. A partir de la división de la sociedad en clases, toda la Historia de la humanidad es la historia de las luchas de clases. Hoy, la lucha por un nuevo mundo, por una nueva sociedad, sólo puede concluir con la victoria de la clase obrera contra la burguesía. Mediante su lucha la clase obrera no se liberará ella sola, también liberará a todos los oprimidos, a la humanidad entera. El cambio del mundo, la edificación de una sociedad libre y sin clases, sólo se puede lograr mediante la lucha de clases. Nuestros partidos y organizaciones revolucionarias de la clase obrera en los diferentes países, unidos en la CIPOML, nos apoyamos en esta verdad fundamental para llevar a cabo nuestra lucha por alcanzar ese objetivo.

2. El capitalismo se instala en los más recónditos puntos del mundo para imponer un sistema mundial; pero desarrolla también las condiciones y los factores que obligan a los trabajadores de las diferentes naciones a unirse más allá de sus fronteras y de las diferencias nacionales, étnicas, culturales, de sexo y religiosas.

Las condiciones y la lucha de los trabajadores de todos los países son cada vez más interdependientes entre sí y el internacionalismo proletario crece y se desarrolla sobre esas bases objetivas. La lucha por la emancipación de la clase obrera surge y progresa, adquiere las características de un movimiento internacional con un mismo objetivo. Objetivo determinado directamente por el carácter y la evolución de la sociedad capitalista, aparece como una etapa indispensable en el proceso de desarrollo social que culminará con la edificación de la sociedad comunista en la que las clases, así como toda forma de opresión y explotación, des- aparecerán para siempre. Nuestros partidos y organizaciones miembros de la CIPOML, organizados en diversos países, son parte integrante de la lucha de liberación de la clase obrera mundial, se plantean el mismo objetivo final.

3. La sociedad capitalista se basa en la producción mercantil a gran escala, que se reproduce y amplia, cuyo fin es la obtención de beneficios. El modo de producción capitalista, que empezó a desarrollarse a principio del siglo XVI en Europa Occidental, ha progresado al pasar de la cooperación simple a la manufactura, y con la revolución industrial al pasar de máquinas simples a un maquinismo complejo de alto rendimiento. Este modo de producción se ha desarrollado sobre la base del nivel alcanzado por la circulación de las fuerzas productivas y la producción de mercancías que han hecho inevitable la disolución de la sociedad feudal y de la pequeña producción, y también sobre la base de la separación de los trabajadores de las herramientas de trabajo. Mientras que los medios de producción y la parte creciente de la producción social se concentran en manos de una minoría de la población (los propietarios del capital y los latifundistas), crecen las masas proletarias y semiproletarias obligadas a vender su fuerza de trabajo permanente o temporalmente para obtener me- dios de subsistencia y que con su trabajo aumentan los beneficios y el capital de las clases poseedoras.

4. La propiedad privada de los capitalistas y los grandes latifundistas, dueños de los medios de producción, constituye la esencia de la transformación de la fuerza de trabajo en mercan- cía, de los trabajadores en esclavos asalariados y de la explotación basada en la plusvalía. En consecuencia, la liquidación de una minoría que se apropia de los medios de producción y la transformación de éstos en bien común de la sociedad es la condición para la liberación de los trabajadores. El capitalismo, a lo largo del proceso de su desarrollo, socializa la producción y el traba- jo, prepara la base material y desarrolla la fuerza social que lo va destruir. Con la edificación de la propiedad colectiva de los medios de producción social las relaciones de producción se desarrollan conforme al carácter social de las fuerzas productivas.

5. Con la revolución industrial, la burguesía moderna ocupa el lugar de la clase media que nació con la manufactura y es dominante al subordinar el capital comercial al capital industrial. Poco a poco la fuerza de trabajo fue reemplazada por el vapor, las herramientas de trabajo fueron sustituidas por máquinas complejas cada vez más eficaces. Con el desarrollo acelerado del progreso técnico la producción dejó de ser una actividad basada en la fuer- za de trabajo y necesitó competencias particulares, así los obreros empezaron a ser una parte de la máquina. La revolución industrial dio lugar a los trabajadores de la industria moderna, que se estaban desembarazando de lo que quedaba de las relaciones del sistema social precedente y que no tenían nada que perder, salvo sus cadenas. En la agricultura, la revolución industrial ha hecho progresar las relaciones capitalistas y ha acelerado la disolución del campesinado y desarrollado la clase obrera. La división de la sociedad en dos clases principales, la burguesía y la clase obrera, ha sustituido las antiguas divisiones y oposiciones.

6. La burguesía ha ampliado la circulación mercantil en las regiones más atrasadas del mundo con el fin de encontrar nuevos mercados y materias primas. Al crear el mercado capitalista mundial ha atraído a todos los países al proceso de desarrollo capitalista y sus mecanismos de explotación. Junto a su superioridad económica y financiera ha recurrido a las formas más bárbaras y destructoras de la violencia para romper toda resistencia y ha destruido, en lo fundamental, las estructuras sociales tradicionales precapitalistas. Ha colonizado progresivamente los continentes asiático, africano y americano. Además de los países desarrollados, las redes comerciales instaladas en todos los países, en nombre de la protección de la colonización y los grandes beneficios acaparados, fueron, entre otros, elementos de la acumulación de capital y el desarrollo del capitalismo burgués.

7. La transición hacia la producción mecánica y el progreso técnico han consolidado la superioridad de la gran producción sobre la pequeña producción y de la producción capitalista sobre los modos de producción pre capitalistas. Aunque la producción mercantil y las condiciones de producción capitalista reproducen una parte de pequeñas empresas, éstas disminuyen mientras que las grandes empresas se desarrollan y extienden. Mientras que el modo de producción pre capitalista y sus vestigios son liqui- dados, las relaciones de producción capitalista se desarrollan y penetran cada vez más en todos los aspectos de la vida social re- estructurándolos sobre esta base. La burguesía, utilizando todas las formas de violencia, se convierte así en la clase dominante, no solo en la infraestructura sino también en la superestructura. Este dominio tiene su expresión política, sucintamente, en la concentración del poder del Estado en las manos de la burguesía, y la reorganización del Estado sobre bases capitalistas, como herramienta de opresión y dominio contra la clase obrera.

8. Cuanto más progresa el proceso de desarrollo capitalista, más se potencia el yugo sobre los propietarios de pequeñas empresas, los campesinos, los pequeños comerciantes y los artesanos. Las grandes empresas obligan, mediante condiciones impuestas, a las empresas medianas y las que tienen un cierto potencial a reconvertirse en sus empresas subsidiarias. Sólo una parte de los propietarios de pequeñas empresas, empezando por los campesinos, logran asegurar su existencia a condición de trabajar al máximo y disminuir tanto como sea posible el consumo. Una parte de ellos, a pesar de las condiciones de vida y de trabajo esclavista, no pueden sobrevivir ni escapar a la quiebra. La falta de seguridad para el futuro se extiende también entre las clases y capas intermedias. Todo ello amplía las posibilidades de la clase obrera para aprovechar las contradicciones en el seno de las clases de propietarios y de atraer a su causa a otras clases y capas trabajadoras.

9. El progreso técnico permite, por una parte, aumentar la productividad del trabajo, producir las mismas mercancías con menos obreros, facilitar una baja relativa de la necesidad de fuer- za de trabajo y, por otra parte, amplía la posibilidad de recurrir al trabajo de mujeres y adolescentes y acrecentar el número de los que venden su fuerza de trabajo para poder obtener productos de primera necesidad. A pesar de las fluctuaciones, la demanda de fuerza de trabajo está por debajo de la oferta. Los que en la sociedad tienen menos seguridad en su futuro, los más pobres, son arrojados al abismo de la ignorancia, a la degradación moral y representan una fuente de fuerza de trabajo de reserva: aumenta la masa de desempleados.

10. El hecho de que los medios de producción estén en manos de una minoría, y que la producción se lleve a cabo en busca de beneficios en un contexto de aguda competencia, hace que el proceso productivo crezca de manera que desequilibra las diferentes ramas de la economía, se desarrolle sin planificación, anárquicamente, y el crecimiento de la producción y del mercado no se realice de manera armoniosa. El proceso de desarrollo capitalista toma esta característica que se interrumpe en períodos de crisis —cuya causa es la sobreproducción y el estancamiento— y que se desarrolla desequilibradamente. Estas crisis que estallan de diferentes formas, según el contexto, y cuya duración varía según los diferentes períodos, son fases inevitables del proceso de desarrollo capitalista, y son el paroxismo y estallido de contradicciones entre la socialización de la producción y la apropiación capitalista. Los períodos de crisis y de estancamiento llevan a las pequeñas y medianas empresas a la destrucción, provocan la quiebra de parte de las grandes empresas o su absorción por otras, aceleran el proceso de centralización y concentración, incrementan el desempleo y el deterioro relativo, a veces absoluto de las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera y otros trabajadores.

11. El progreso incesante de la técnica provocado por la burguesía en procura del máximo beneficio ha desarrollado las fuerzas productivas y ha abierto la vía para acrecentar la productividad de manera asombrosa, aunque sea interrumpida ocasionalmente por crisis cíclicas. Empero, de los frutos de ese progreso sólo se benefician un puñado de propietarios de los capitales y de la tierra. Al mismo tiempo, el crecimiento de la productividad del trabajo, su explotación se intensifica también. Aunque las posibilidades de cubrir las necesidades materiales y morales de la sociedad hayan aumentado, el capitalismo reproduce constante- mente el desempleo, la pobreza, la ignorancia y la degeneración moral. La precariedad del futuro se extiende e intensifica entre la mayoría de la población. Los períodos de guerra, de crisis y de estancamiento, las condiciones de vida y de trabajo de los obreros se agravan de día en día. El abismo entre la clase obrera y la burguesía, entre los propietarios y los que nada poseen se profundiza. El descontento y la cólera entre los obreros y demás capas populares crecen. Las tendencias unitarias y de rechazo contra las clases explotadoras, contra la opresión y la explotación se desarrollan.

12. El capitalismo ha madurado las premisas materiales del socialismo, al socializar la producción y el trabajo ha desarrollado igualmente la fuerza social que será su enterrador: la clase obrera. La concentración de obreros en grandes empresas, permite a los obreros ampliar sus posibilidades de unirse contra la burguesía y de organizarse como fuerza social independiente y desarrollar también su capacidad y aptitud para la lucha. Las luchas obreras, que comenzaron como luchas de grupos de obreros a nivel de empresa e independientes unas de otras se orientan, pasando por la experiencia de la competencia entre ellos y de la lucha contra las máquinas, en un movimiento unido e independiente. El movimiento obrero avanzó con la experiencia de la rebelión de los tejedores (los canuts) de Lyon en 1831–34, del movimiento cartista de Inglaterra, de las luchas revolucionarias en Europa en 1848, de la Comuna de París en 1871 —donde la clase obrera pudo instaurar por un corto período su propio poder destruyendo el de la burguesía—, de las luchas de la clase obrera americana que instauró la jornada de la mujer trabajadora.

II LOS MONOPOLIOS Y EL IMPERIALISMO

1. La aparición de maquinaria cada vez más perfeccionada y el progreso técnico llevó a un crecimiento rápido de la producción, sobre todo de las ramas de construcción de máquinas, de extracción de materias primas y de la energía, particularmente en el último cuarto de siglo XIX, a rebasar la industria ligera; el des- cubrimiento de la electricidad y nuevos medios como el motor a explosión; la utilización de nuevas fuentes de energía como el petróleo y el desarrollo de las centrales térmicas e hidráulicas; el desarrollo paralelo de las comunicaciones, el transporte marítimo y particularmente el terrestre empezando por el ferroviario; el aceleramiento de la mecanización de la agricultura; el crecimiento de las grandes empresas y el nacimiento de muchas más; las relaciones entre empresas y los sectores, y su orientación a una verdadera interdependencia y fusiones rebasaron el marco nacional. En un contexto de agudización de la competencia, las grandes empresas se vieron obligadas a recurrir a tecnologías avanzadas que absorbieron a las pequeñas empresas y se inició el dominio de las empresas sobre la economía. Aparecieron como empresas anónimas que concentraron las empresas y sectores más próximos que controlaban capitales enormes. Esto ha sido igualmente un proceso en el que, por una parte, aparecieron grandes bancos mediante una concentración del capital bancario en un reducido número de bancos y, por otra parte, pasaron a desempeñar un papel activo en la economía. Ese progreso en la concentración y centralización de la producción y del capital llevó en el último tercio del siglo XIX a la fusión del capital industrial y del bancario que dio lugar al capital financiero y al surgimiento de los monopolios. A principios del siglo XX el capitalismo pasó a una nueva fase, un estadio en el que los monopolios, sobre la base de la oligarquía financiera, fueron dominantes.

2. El capitalismo monopolista es un capitalismo con un alto nivel de desarrollo y sus principales características y tendencias se desarrollaron a tal punto que algunos llegaron a ser contradictorios, las condiciones para el paso a un nuevo orden social maduraron y todas las contradicciones se agudizaron y provocaron nuevas divisiones y más contradicciones. Los monopolios, fruto del proceso de concentración y de centralización del capital y la producción, crecieron en ese mismo proceso mundialmente. Por un lado la socialización del trabajo y por otro la concentración de la riqueza social en manos de una minoría agravaron el proceso de la desigualdad social. La explotación de las masas obreras y trabajadoras se acentúa y la precariedad se agrava, la presión de los monopolios sobre los pequeños productores y las capas no monopolistas de la burguesía se mantiene inalterada. La contra- dicción entre el carácter social de la producción y apropiación capitalista de la propiedad se refleja en términos de clase como la contradicción entre la clase obrera y la burguesía, contradicción que se agudiza mundialmente. El imperialismo es el estado de la crisis general y de la putrefacción del capitalismo.

3. El monopolio capitalista, que es una consecuencia y el contrario de la competencia libre, no hace desaparecer completa-mente la última. El monopolio asegura su existencia por encima de aquella. Eso agrava el desarrollo desigual que es una de las características principales del desarrollo capitalista y agudiza la competencia con nuevos elementos, la división y las contradicciones en el seno de la burguesía. Los monopolios restringen el desarrollo libre de las fuerzas productivas y condicionan la utilización de nuevas tecnologías a la obtención del máximo beneficio y a la marcha de la competencia entre los monopolios. La influencia de los monopolios, aunque provoca claramente la restricción al desarrollo de las fuerzas productivas, no impide el desarrollo más rápido que antes del capitalismo y la técnica en ciertos países, y de tiempo en tiempo en el mundo, incluso si es un desarrollo limitado por un tiempo.

4. En la fase imperialista, aunque se desarrolla la exportación de mercancías, ésta es rebasada por la exportación de capital que se convierte en el factor principal de las relaciones económicas entre los países. La internacionalización del capital y de la producción hace avanzar el proceso de unificación de las economías en todos los países en la economía capitalista mundial como los eslabones de una cadena. La organización internacional de la economía sobre la base de los respectivos intereses y la igual- dad de los pueblos, que rebasa el conjunto de divisiones y los límites del sistema capitalista–imperialista, es cada vez más una necesidad desde el punto de vista del desarrollo de las fuerzas de producción. Empero, esto es imposible en las condiciones de dominación del capital financiero, el sistema capitalista–imperialista reproduce y desarrolla igualmente las oposiciones que le impiden lograrlo. La organización internacional de la economía, que se desarrollará libremente a escala mundial liberándose de los obstáculos y limitaciones impuestas por el sistema capitalista–imperialista, sólo será posible con la victoria de la revolución proletaria mundial.

5. El proceso mediante el cual los monopolios y el capital financiero se han constituido y son dominantes es, también, el proceso por el cual el capitalismo se ha extendido hasta los territorios más recónditos del planeta y el reparto también ha terminado. El período de expansión de la burguesía hacia tierras «libres» y la repercusión en ellas de las tensiones y cargas de crecimiento con el desarrollo capitalista, ya se ha acabado. Aparece un nuevo período en el que se inicia y concentra la presión y explotación de la clase obrera y los pueblos oprimidos y donde las contradicciones del capitalismo se agudizan y provocan desarrollos a saltos y enfrentamientos violentos. A la par que las luchas por el reparto del mundo se intensifican entre los principales grupos y Estados capitalistas, el capitalismo se afirma como sistema mundial en el que los grandes Estados imperialistas explotan a los pueblos y las naciones que constituyen la mayoría de la población mundial impidiendo el desarrollo libre e independiente de los países. El mundo se divide en explotadores y explotados.

6. El desarrollo desigual y a saltos, trastoca las relaciones de fuerza entre, de un lado los países imperialistas, y de otro los grupos internacionales del capital financiero. La lucha por el re- parto y sus consecuencias que son las guerras imperialistas, son inevitables. Las contradicciones entre los imperialistas conllevan la división y oposición entre ellos, debilitan el sistema capitalista, profundizan la crisis, provocan la muerte y mutilación de millo- nes de personas, destruyen la naturaleza, las fuerzas productivas y los medios de subsistencia, y provocan también la pobreza, el hundimiento moral y la degeneración.

7. El aumento de exportaciones de capital acelera el desarrollo capitalista en los países atrasados y dependientes. Mientras que la explotación y el yugo capitalista se agravan, aparecen nuevas fuerzas de lucha contra el imperialismo y sus vasallos locales. Incluso en los países atrasados donde la clase obrera es casi inexistente o muy poco desarrollada y se mantienen las características de las sociedades campesinas, las diferencias de clase se profundizan, la clase obrera y su movimiento se desarrolla, las masas semiproletarias crecen. El preludio material del socialismo se desarrolla también en esos países. Son países que dejan de ser una base atrasada del imperialismo y de todo tipo de reacción y se convierten en terreno de lucha contra el imperialismo y todo tipo de reacción, empezando por los dirigentes locales, soportes del imperialismo y contra el capitalismo. Junto con la contradicción entre el trabajo y el capital, la contradicción entre el imperialismo y los pueblos y naciones oprimidas, es una de las principales contradicciones del sistema capitalista–imperialista.

8. Una interpenetración y fusión completa se lleva a cabo entre los principales accionarios y dirigentes de los monopolios y las instituciones dirigentes del Estado, el poder estatal se concentra en las manos de la oligarquía financiera. El poder del Estado está concentrado en las manos de los magnates del capital financiero. Crece la importancia de la utilización del Estado por los monopolios, las condiciones para lograrlo surgen y el capitalismo monopolista de Estado se desarrolla. El Estado capitalista se consolida, particularmente por el aparato militar–burocrático y también por nuevas organizaciones. Una parte importante de la producción social se dedica a la militarización y a los gastos de guerra, de ese elemento parasitario de la sociedad que es el Estado, particular- mente por el desarrollo de su aparato militar–burocrático.

9. El imperialismo busca la concentración máxima del capital financiero en algunos países imperialistas y la ampliación de las capas de rentistas están completamente al margen de la producción, pero acaparan una gran parte de los beneficios. Ese fenómeno va acompañado de transferencia de capital, particularmente procedente del trabajo intensivo, hacia los países de poco capital y donde la fuerza de trabajo, la tierra y las materias primas, están a buen precio. Los países imperialistas en los que el capital financiero es más fuerte y más desarrollado, llegan a ser países que explotan a la mayoría de la población mundial, y donde las capas de rentistas se separan de más en más de la producción, y los sectores y capas sociales a su servicio, se amplían.

10. El imperialismo significa la restricción sistemática del papel y las competencias de las instituciones presuntamente representativas, la limitación de los derechos democráticos y de las libertades, de su suspensión en caso de necesidad; impulsa la reacción, somete a otros pueblos y naciones; el no respeto de la independencia y soberanía nacionales, la exacerbación de tendencias anexionistas. El fascismo aparece en la historia como manifestación concentrada de esas tendencias del capital financiero, la tendencia en la forma de Estado más reaccionaria, más chovinista, más agresiva y bárbara.

11. El capital financiero concluye alianzas con todas las corrientes reaccionarias, desde la Edad Media, acomodándolas a las condiciones de su soberanía convirtiéndolas en soporte para subsistir. Pese al progreso y alto nivel de desarrollo de la ciencia y especial- mente de la técnica, la burguesía que no puede elaborar una filosofía y una concepción científica del mundo, se apropia de los dogmas, las corrientes religiosas, de la filosofía más retrógrada y condenada

a acabar en el basurero de la historia, y trata de difundirlas con subterfugios y pretextos baladíes. La superficialidad y la mediocridad intelectual que se extienden en todas las ramas de la filosofía, la cul- tura, el arte pretenden opacar el arte y la cultura de los trabajadores y los pueblos que se desarrollan de manera persistente.

12. Además de la restricciones de los monopolios al libre desarrollo de las fuerzas productivas, la destrucción en todos los terrenos de la vida social provocada por las guerras imperialistas y las crisis que estallan de tiempo en tiempo con intervalos cada vez más cortos y de duración prolongada y con graves consecuencias, son particularmente dañinas. Los monopolios que utilizan frenéticamente el progreso tecnológico para asegurarse el máximo de beneficios, intensifican la destrucción social hasta la degradación de la naturaleza. La burguesía es un obstáculo ante el desarrollo de las fuerzas productivas y el progreso social. La liquidación de la propiedad de una minoría sobre los medios de producción y su transformación en propiedad social, el reemplazo de las relaciones de producción capitalista, por las relaciones de producción socialista, es una necesidad histórica y condición para el libre desarrollo de las fuerzas productivas.

III EL IMPERIALISMO, LOS PUEBLOS OPRIMIDOS Y LA REVOLUCIÓN PROLETARIA

1. Los monopolios buscan el máximo beneficio. Para lograr- lo necesitan intensificar la explotación de la clase obrera y de los pueblos, así como el saqueo sistemático de los recursos naturales de otros países. Correlativamente al aumento de la composición orgánica del capital, se plantea el deseo de impedir la tendencia a la baja de los beneficios y la propensión de obtener el beneficio máximo, que lleva a los monopolios a acentuar la explotación de la clase obrera y de los pueblos. El nivel de concentración y centralización del capital y de la producción, la concentración de los medios de producción y con ellos el poder político en manos de la oligarquía financiera, la utilización del poder estatal en todos los terrenos en beneficio del capital financiero y el desarrollo del capitalismo monopolista de Estado, permite ampliar las posibilidades de acrecentar la opresión y la explotación de los monopolios. Todo ello, además de intensificar la opresión y la explotación del capital financiero, acentúan la contradicción entre el trabajo y el capital, crece la cólera, el descontento y la lucha de la clase obrera y de los pueblos contra el capital financiero y su dictadura, y son elementos que los lleva a unirse y luchar unidos a nivel de empresa, de ramas profesionales, y también a nivel nacional y mundial. El carácter monopolista del Estado es cada vez más patente, la lucha más o menos masiva de las clases oprimidas y explotadas, adquieren un carácter político contra el capital y su gobierno.

2. Los elevados beneficios de los monopolios permiten al capital financiero comprar a los principales dirigentes de organizaciones del movimiento obrero como los sindicatos, las cooperativas y partidos políticos de masas, y constituir así una aristocracia y burocracia obrera privilegiada, ajena a la clase obrera por su forma de vida, de relaciones sociales, de estado de espíritu, etc. Esta capa es uno de los soportes sociales de la burguesía, de la oligarquía financiera dentro del movimiento obrero, y una de las fuentes principales de todo tipo de oportunismo y de colaboración de clase. Con el fin de domesticar y debilitar al máximo al movimiento obrero, la burguesía monopolista además de reforzar constantemente el Estado, utiliza eficazmente la aristocracia y la burocracia obrera y también a las fuerzas intermedias vacilantes. Una de las condiciones para la victoria de la clase obrera, es llevar a cabo una lucha permanente y de denuncia contra estas capas que se renuevan constantemente, promovidas por la burguesía monopolista contra el progreso del movimiento obrero.

3. El alto nivel alcanzado en la exportación de capital, lleva a los países en desarrollo a la formación de grandes empresas sobre la base de una mano de obra barata y la concentración, en esas empresas, de la clase obrera. Aunque la formación de esta clase social moderna está todavía en sus inicios, la lucha de los obreros de esos países se orienta hacia un movimiento independiente dadas las condiciones de feroz explotación y opresión, y también aprovechando la experiencia y apoyo de la clase obrera de los países desarrollados. El desarrollo en esos países de la clase obrera y su movimiento independiente, el movimiento internacional de emancipación de los obreros deja de estar limitado a los países capitalistas avanzados y se convierte en movimiento mundial. El imperialismo, que agrava las contradicciones en el seno de la burguesía, desarrolla también la base que permite unir a los obreros de los países desarrollados y menos desarrollados como miembros de un único ejército, lo que da a su lucha de liberación un carácter internacional.

4. La lucha revolucionaria de los países y pueblos oprimidos se une en un mismo frente contra el imperialismo con el movimiento revolucionario mundial de los obreros, de las revoluciones populares hacia una transición. El desarrollo capitalista hace madurar la base y las condiciones materiales que permiten a esos movimientos desarrollarse bajo la dirección de la clase obrera y adquirir características ininterrumpidas hacia el socialismo. La revolución mundial de los obreros deja así de ser un problema limitado a los países capitalistas desarrollados, y junto al desarrollo desigual y por saltos, es un proceso que progresa en el eslabón (o los eslabones) más débil del sistema capitalista–imperialista. La clase obrera al romper ese eslabón débil, conquista el poder político y se organiza en tanto que clase dominante. Comienza así un giro en la evolución histórica, un proceso de construcción de una sociedad sin clases y la revolución social de la clase obrera.

5. La clase obrera al socializar los medios de producción antes en manos de una minoría, instala los cimientos sobre los que erigir la sociedad comunista en la que las clases y la explotación y opresión desaparecerán. La producción capitalista, que sólo produce en búsqueda del beneficio y el mercado, con un desarrollo anárquico y desequilibrado, es reemplazada por una producción social con una técnica en constante progreso, y conforme a un plan elaborado para satisfacer las necesidades materiales y morales de la sociedad en su conjunto y de cada uno de sus miembros. La revolución social de la clase obrera hará desaparecer las clases y con ellas todo tipo de opresión y explotación, y asegurará la liberación de las clases oprimidas y explotadas. Empero, la clase obrera sólo podrá cumplir su papel revolucionario, histórico, bajo la dirección de su partido armado de la teoría del socialismo científico.

6. La condición previa para esta revolución es la toma del poder, la organización de la clase obrera como clase dominante y llevar a cabo una lucha permanente contra todos los elementos antiguos y nuevos del capitalismo, y aplastar las tentativas de restauración del mismo. Independientemente de las condiciones, la conquista del poder y la organización de la clase obrera como clase dominante necesitan romper la máquina estatal a través de la violencia revolucionaria. Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista hay un período de transición, que se puede calificar como primera fase del comunismo, en el cual los elementos de dos sociedades coexisten en lucha permanente y donde la clase obrera se organiza en tanto que clase dominante (la dictadura del proletariado). La dictadura del proletariado, a diferencia de la dominación de las clases precedentes, es una democracia para la mayoría de la población, y una dictadura sobre una minoría de la población compuesta por clases explotadores. El libre desarrollo de las fuerzas productivas, desembarazadas de las relaciones restringentes de la producción capitalista (y de las sociedades precedentes) prepara las condiciones del paso de la primera fase de la sociedad comunista en la que predomina el principio «de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo», a la fase superior según el principio «de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades»

7. Los éxitos de la revolución de la clase obrera en los eslabones más débiles del imperialismo dan lugar al comienzo y desarrollo de la construcción del socialismo bajo condiciones de cerco capitalista e imperialista, y permiten un fuerte apoyo internacional a las tentativas de restauración del capitalismo por parte de la burguesía y sus cómplices internos. La victoria definitiva sólo se asegura con la destrucción del sistema capitalista en el mundo y la sustitución del cerco capitalista por el cerco socialista. La revolución social de la clase obrera, el proceso de edificación de la sociedad comunista, es un período complejo en el que habrá éxitos y fracasos, victorias y derrotas a escala nacional e internacionalmente.

8. Los países no son iguales ni están al mismo nivel de desarrollo y características, ni ocupan el mismo su lugar en el sistema capitalista mundial, ni son iguales las relaciones entre las clases y la relación de fuerzas entre ellas, condiciones sociales en las que se desarrolla la lucha de clases, etc. Todo ello conlleva diferencias sobre los objetivos a corto plazo, de los obreros y los partidos obreros de las diferentes naciones, unidas por un mismo objetivo final, lo cual da variaciones en el desarrollo de la revolución social de destrucción de la dictadura burguesa y del capitalismo, de la toma del poder por la clase, de su organización como clase dirigente y de la edificación del socialismo.

IV EL PODER DE LA CLASE OBRERA, EL SOCIALISMO Y EL CERCO IMPERIALISTA

1. Las contradicciones del capitalismo que se profundizan con su propio desarrollo y el del movimiento obrero, ha provocado una división entre los intelectuales; una parte de estos se han orientado hacia una crítica de este sistema, basada en su análisis y la tendencia a unirse con la clase obrera, tendencia que se ha desarrollado entre esos intelectuales. La teoría marxista, que es la concepción del mundo de la clase obrera, y guía de su lucha por la emancipación, y la corriente del socialismo científico erigida sobre esta teoría, han surgido como consecuencia de la madurez progresiva de esta tendencia de intelectuales. La lucha de la clase obrera encuentra en ella un programa científico, una concepción estratégica y táctica.

2. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando el desarrollo de la clase obrera y su concentración en grandes empresas se aceleraba, el marxismo se difundió entre los obreros y los intelectuales, así como el proceso de la unión del socialismo científico y el movimiento obrero; sobre esta unión, la organización de la clase obrera en un partido independiente en los países capitalistas, particularmente en Alemania, progresaba. Las luchas obreras, así como las organizaciones de masas y los sindicatos se desarrollaban rápidamente; los partidos revolucionarios de la clase obrera armados con la teoría del socialismo científico, llegaban a ser partidos de masas con el apoyo de una parte creciente de la clase obrera. El movimiento obrero, desde el punto de vista del nivel de conciencia y organizativo, por su capacidad y sus aptitudes para la lucha, adquirieron en los principales países capitalistas, la característica de movimientos independientes que amenazaban el poder de la burguesía. Durante este período, el movimiento y la organización internacional de la clase obrera, se desarrollaron igualmente. Después de la Primera Internacional, se fundó la Segunda Internacional, con partidos de la clase obrera que se reforzaban como centros de unión del movimiento revolucionario de la clase obrera que lucha contra la burguesía mundial.

3. Mientras que maduraban las premisas del socialismo y el movimiento obrero avanzaba hacia un nivel que amenazaba el poder de la burguesía, ésta acentuó la opresión sobre la clase obrera y los trabajadores y consolidó sus apoyos dentro del movimiento obrero. En condiciones en las que los factores podían acentuar todas las contradicciones del capitalismo y conducir al mundo a una guerra de reparto, tendencias oportunistas que no pudieron oponerse a la opresión burguesa se desarrollaron en el seno de los partidos de la Segunda Internacional y se orienta- ron hacia la colaboración de clase sobre la base del legalismo y el parlamentarismo con la utilización de todos los medios legales, incluidos los parlamentos, durante un largo periodo de paz.

4. La I Guerra Mundial provocada por los imperialistas por el reparto del mundo llevó a la destrucción de fuerzas productivas, la muerte, la miseria y la mutilación de millones de personas. Provocó situaciones revolucionarias en numerosos países y una brecha en el sistema imperialista con la revolución de octubre de 1917 en Rusia. La clase obrera de Rusia, compuesta por varias nacionalidades, se organizó como clase dirigente y se hizo con el poder y comenzó el proceso de liquidación del capitalismo y de construcción del socialismo. A la par que el sistema capitalista–imperialista perdía poder sobre los mercados, las inversiones y las materias primas, las luchas de la clase obrera mundial y de los pueblos oprimidos se vieron reforzadas con el apoyo de la Unión Soviética. El comienzo y desarrollo de la construcción soviética agudizó los conflictos del imperialismo que casi acabaron con el capitalismo y dio lugar a una nueva época de enfrentamiento entre el capitalismo y el socialismo.

5. Así empezó un nuevo período revolucionario, la revolución proletaria en la práctica. La Revolución de Octubre fue un nuevo factor que sacudió y desarrolló las movilizaciones y la lucha de los trabajadores y pueblos oprimidos, víctimas del desastre y destrucciones causadas por la guerra imperialista. La II Internacional se hundió en una fase vergonzosa de desintegración cooperando con su propia burguesía con una línea social chovinista, social–imperialista. En todos los países hubo intentos de constitución de partidos independientes de la clase obrera. La III Internacional se fundó sobre esa base para ser la organización internacional de los partidos y organizaciones obreras revolucionarias de todos los países, avanzados y atrasados.

6.- La Revolución Socialista de Octubre quebró la marcha ascendente del capitalismo y el imperialismo, dio lugar al nacimiento de un mundo nuevo, la sociedad de los trabajadores, el socialismo; inauguró una nueva época de la historia de la humanidad: la época del imperialismo y la revolución proletaria. Esta época está atravesada por contradicciones fundamentales que se agudizan constantemente, que se interrelacionan mutuamente y de cuya exacerbación surgirán nuevos procesos revolucionarios que estallarán allí donde se expresen los eslabones más débiles de la dominación imperialista. Las contradicciones fundamentales de la época enfrentan de un lado al trabajo, a la clase obrera y al socialismo y, de otro al capital, a la burguesía y al capitalismo; a los pueblos y naciones oprimidas con los países imperialistas; a los monopolios internacionales y a los países imperialistas entre sí.

7. La Revolución de Octubre provocó movilizaciones de obre- ros y trabajadores en numerosos países como Alemania, Austria, Hungría y rebeliones revolucionarias por la independencia de numerosos pueblos y naciones oprimidas como China, Turquía, Irán y Afganistán. Con el apoyo de la socialdemocracia, de la aristocracia y la burocracia obrera, la burguesía y la reacción oprimieron constantemente las sublevaciones revolucionarias de la clase obrera que tuvieron lugar fuera de Rusia. Después de un breve período de estabilidad, el sistema capitalista–imperialista entró en una era de agudización de sus principales contradicciones con nuevos enfrentamientos y fuertes luchas, en la crisis económica de 1929.

8. La Unión Soviética, que sufrió una gran destrucción por la guerra imperialista y luego por la guerra civil, y que estaba asediada por las fuerzas imperialistas, logró avances en todos los terrenos como la historia no los había conocido jamás, y ello pese a ataques devastadores llevados a cabo por el imperialismo y las fuerzas reaccionarias junto con la resistencia de los elementos burgueses capitalistas internos que perduraron durante todo el período de transición. Mientras que las fuerzas fascistas se reforzaban en los países capitalistas, empezando por Alemania, Japón e Italia, y se establecieron dictaduras fascistas y el mundo capitalista conoció una sucesión de crisis que conducía hacia una nueva guerra de reparto, la URSS se había transformado en un país que socializó los medios de producción y edificaba los fundamentos económicos del socialismo y mejoraba las condiciones de vida y de trabajo de sus trabajadores e intelectuales, un país industrial y agrícola desarrollado. En las condiciones de agudización de la crisis y de incremento de los ataques del capital y del fascismo, la cólera y la lucha de los obreros y de los pueblos oprimidos se desarrollaban así como los movimientos antifascistas en países como Francia y España, y el movimiento de liberación nacional progresaba en los países semicoloniales o dependientes, como en China.

9. Aunque en países como España y Portugal las dictaduras fascistas lograron mantenerse, la II Guerra Mundial acabó con la derrota del fascismo, la apertura de nuevas brechas en el sistema capitalista–imperialista, la formación de regímenes de democracia popular y la constitución del campo socialista. Las revoluciones populares dirigidas por la clase obrera se orientaban hacia la construcción del socialismo en Europa del Este y los Balcanes, seguidas por las revoluciones en China y Vietnam y las sublevaciones populares y los movimientos de liberación nacional en Asia, África y América Latina. Sacudido por las crecientes luchas revolucionarias de la clase obrera y de los pueblos, con fisuras en nuevos frentes, el sistema imperialista entró en la segunda fase de su crisis general. Con un amplio apoyo de los trabajadores, los partidos revolucionarios de la clase obrera en numerosos países, principalmente en Francia, Italia, Grecia e Indonesia, se constituyeron en partidos Obreros de masas y una alternativa al poder político. El antiguo sistema colonial no pudo mantenerse frente al auge de los movimientos de liberación de las naciones oprimidas y de los pueblos que tuvieron lugar en los decenios 1960–70 y entró en un proceso de desintegración.

10. El auge de las movilizaciones de los trabajadores y de los movimientos de los pueblos oprimidos llevaron al imperialismo y las fuerzas reaccionarias del mundo a unir sus fuerzas contra el campo socialista y el movimiento revolucionario de la clase obrera y los pueblos oprimidos. Los EE.UU., con su superioridad frente a los otros países imperialistas, después de la II Guerra Mundial se convirtió en la única potencia hegemónica del sistema capitalista–imperialista. Esa situación permitió por vez primera, aunque de forma temporal, que el imperialismo lanzara un ataque unido y dirigido desde un solo centro contra el socialismo y el movimiento revolucionario de la clase obrera y de los pueblos. El capital financiero renovó sus relaciones con la aristocracia y la burocracia obrera y con los elementos vacilantes de las fuerzas intermedias, tratando de atraerlas y manipularlas; al mismo tiempo desarrollaba nuevas tácticas, haciendo concesiones temporales para apaciguar a la clase obrera y a los pueblos. Mientras que el “Estado de bienestar” se generalizaba, nuevos métodos y formas colonialistas fueron llevados a cabo.

11. El movimiento revolucionario mundial de la clase obrera no fue capaz de rechazar el ataque frontal del imperialismo, ni los llevados a cabo por la burguesía con el apoyo de sus agentes y las fuerzas vacilantes y conciliadoras en su interior, por lo tan-to, no pudo llevar sus logros a una victoria a escala mundial. La línea contrarrevolucionaria que tomó la forma del revisionismo moderno, y que interrumpió la edificación socialista, abrió la vía a la restauración del capitalismo, reemplazó la lucha contra el imperialismo, la burguesía y todo tipo de corrientes oportunistas y revisionistas por la conciliación, lo que se impuso a raíz del XX Congreso del PCUS. A excepción de Albania, el capitalismo fue restaurado en todos los países socialistas bajo deformadas concepciones de socialismo; el movimiento obrero revolucionario entró en un período de derrotas y decadencia.

El revisionismo moderno instrumentalizó el prestigio de la URSS (además de el de los antiguos países socialistas), uno de los países más desarrollados y potentes, y manipuló el respeto y la confianza logrados en el seno de la clase obrera y de los pueblos para vaciar de contenido revolucionario el socialismo científico y retrotraer la lucha de la clase obrera y de los pueblos oprimidos a un nivel bajísimo en todos los terrenos. Los partidos revolucionarios de la clase obrera se han transformado en partidos sindicalistas, reformistas–parlamentaristas, de colaboración de clases y el movimiento obrero revolucionario está en un proceso de liquidación. Esta transformación, ha influido también en los movimientos de los pueblos oprimidos cada vez más penetrados por la burguesía, la pequeña burguesía y los movimientos colaboracionistas.

12. Al hacerse con el poder el revisionismo moderno, la producción planificada para solucionar las necesidades de la sociedad y garantizar un desarrollo armonioso y estable, fue remplazada por una producción en busca del beneficio del mercado. La economía capitalista, el estancamiento y la crisis inherentes a la sociedad capitalista, al igual el desempleo y el desarrollo des-igual en todos los terrenos, la riqueza acumulada y una vida de lujo para una minoría parasitaria completamente ajena a la producción, mientras que la pobreza se agrava y aumente progresivamente el gasto militar y las intervenciones extranjeras, etc. A finales de los años 1980, esos problemas tomaron tales dimensiones que el paso al capitalismo no podía mantenerse así y era, por lo tanto inevitable, que volviera, incluso en las formas a su modelo original. A principio de los años 1990, la URSS y el bloque que ella encabezaba, pasaron a un período de disgregación, se liquidaron las formas socialistas, y se restauraron las formas típicas del capitalismo. Albania socialista también se hundió.

13. Todos esos hechos se han presentado como el fracaso del comunismo, de la revolución y del socialismo. Se lanzó una feroz campaña anticomunista, de una violencia como nunca antes en la historia. Esa campaña, no sólo ha influenciado a los sectores más atrasados de la clase obrera y de los trabajadores, también ha golpeado profundamente a sectores avanzados y a la intelectualidad. Se ha incrementado la influencia entre las masas de corrientes liberales, neoliberales, conservadoras, socialdemócratas neofascistas, y otras corrientes reaccionarias y prejuicios medie- vales. Independientemente de sus formas las distintas corrientes revisionistas han perdido fuerza, una parte se ha disgregado y sus restos han pasado a corrientes reformistas socialdemócratas, de derecha o de izquierda; otra parte se han orientado hacia una renovación de sus plataformas para sobrevivir, y han surgido

«nuevas» corrientes que buscan soluciones y tratan de introducir alternativas dentro del sistema capitalista. Pretenden que la teoría y las conclusiones del socialismo científico, son antiguas, están rebasadas, que nunca han podido explicar científicamente los procesos históricos. Sus teorías pretenden que la revolución científica y técnica ha trastocado las relaciones de producción, que el antagonismo trabajo – capital ha sido rebasado, que el papel revolucionario de la clase obrera, que ha conocido cambios estructurales, ha terminado. Junto a lo anterior, se afirma que la base fundamental de los partidos y organizaciones de clase, ha desaparecido; que la función de las organizaciones obreras, empezando por los sindicatos ha cambiado y que ya no son útiles y serán reemplazadas por nuevas organizaciones sindicales. Estas tesis difundidas como teorías postmodernas con una argumentación renovada y con formas adecuadas a las circunstancias con nombres tales como “democracia radical”, “socialismo del siglo XXI”, “socialismo de mercado”, “eco–anarquismo”, etc.

14. La lucha de la clase obrera y los pueblos, sufrió una de- rrota y un declive cuyas desastrosas consecuencias se pusieron de manifiesto con la desintegración de la URSS y del bloque revisionista con sus partidos; sin embargo esta lucha de la clase obrera ha continuado sin interrupción pese a su debilitamiento. Igualmente continua la lucha contra el revisionismo de todo tipo y la corriente burguesa socialdemócrata. En esta lucha los comunistas de Albania encabezados por Enver Hoxha, por su actitud firme y decidida desempeñaron un papel importante en la lucha contra los antiguos partidos (caídos en el revisionismo) y por la constitución de nuevos partidos marxista–leninistas. En la lucha contra el imperialismo, la burguesía y las corrientes oportunistas y revisionistas, como el revisionismo moderno y también otras corrientes oportunistas, como el titismo, el trotskismo, el euro- comunismo y el maoísmo, se crearon nuevos partidos y organizaciones revolucionarias. Esos partidos y organizaciones han continuado la lucha y han consolidado su unidad con nuevos participantes que desde los años 90 en los momentos de la campaña anticomunista más dura de la historia, basada en la derrota pasajera del socialismo y el movimiento revolucionario de la cla- se obrera, se llevaba a cabo en todo el mundo.

15. Los partidos que continuaban la lucha, sobre la base del marxismo–leninismo, después de varias reuniones preparatorias celebradas en diferentes países y continentes, publicaron en 1994 la Declaración de Quito. La Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista–Leninistas (CIPOML) creada por esos partidos y organizaciones, es hoy la organización internacional del movimiento obrero revolucionario. La CIPOML es heredera y sucesora de los principios y la práctica de la Primera Internacional, y de los períodos revolucionarios de la Segunda y Tercera Internacionales (Komintern) y del Kominform.

V

LA AGUDIZACIÓN DE LAS CONTRADICCIONES Y LAS PERSPECTIVAS DE LUCHA

1. Pese a la peor derrota de la historia del movimiento de liberación de la clase obrera, los fundamentos del movimiento revolucionario de la clase mundial y de los pueblos oprimidos y las victorias logradas, así como el antagonismo que lleva al sistema capitalista–imperialista hacia su liquidación, no se han debilitado, al contrario, han seguido agudizándose. En los países atrasados y dependientes, con características de sociedad campesina y fuer- tes vestigios feudales, las relaciones de producción capitalista son ahora dominantes. El proceso de desaparición del campesinado, el crecimiento de las masas proletarias o semiproletarias, se desarrolla y las premisas del socialismo se han ampliado. La clase obrera y las masas semiproletarias han progresado mundialmente a un punto incomparable, no sólo con los años de la Revolución de Octubre, sino también con los años cincuenta. La revolución científica y tecnológica que progresó en momentos de auge de la competencia capitalista y de la lucha entre el sistema capitalista y el socialista, ha provocado progresos en la fisión nuclear, el des- cubrimiento y utilización de la energía atómica, la aparición de nuevos sectores como la fabricación de ordenadores y programas informáticos, la renovación de técnicas de producción, de circulación y comunicación, la utilización intensiva de la electrónica, etc., progresos en fin, que han mejorado la productividad del trabajo. Ha ampliado las posibilidades de externalizar la producción, concretamente en el sector del trabajo intensivo en los países don- de la fuerza de trabajo, la tierra y las materias primas son baratas. Ha acelerado la disolución de la pequeña producción y de las profesiones liberales en los sectores en los que históricamente estaban implantados, y ha provocado el desarrollo del trabajo asalariado. La centralización e internacionalización del capital y de la producción en el mundo, ha acelerado el proceso de socialización de la producción con todos sus elementos y acentuado la desigualdad y las contradicciones sociales. La contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter capitalista de la apropiación de la propiedad se ha agudizado más aún. El ejército de desempleados aumenta y se intensifica la gran diferencia entre los que nada tienen y los propietarios, que en el contexto capitalista tiene consecuencias inevitables con el progreso de la ciencia y de las técnicas. El progreso de la ciencia y de las técnicas agudiza las contra- dicciones del capitalismo y desarrolla las premisas del socialismo, lleva al capitalismo y al imperialismo hacia su ineluctable fin.

2. La derrota y declive del movimiento de la clase obrera, acentuó la agresividad del imperialismo y de las fuerzas reaccionarias del mundo. Un nuevo período comenzó en el que esas fuerzas se desencadenaron con el objetivo de acabar con lo que quedaba de los derechos y logros de la clase obrera, de hacerla retroceder al nivel más bajo, y de suprimir todos los obstáculos nacionales e internacionales que dificultaban la hegemonía y explotación del capital financiero, para asegurarse el beneficio máximo. El peso de las crisis económicas, de la competencia violenta, de la preparación para enfrentamientos para proceder a un nuevo reparto del mundo, y de un enfrentamiento radical, se carga sobre las espaldas de la clase obrera y de los pueblos.

3. En todos los países capitalistas, incluidos los que se muestran como países prósperos, los beneficios de los monopolios aumentan al mismo tiempo que se degrada las condiciones de vida y de trabajo de las masas oprimidas y explotadas. Aunque la productividad del trabajo se ha elevado, los salarios han disminuido y las horas de trabajo aumentadas; la edad de jubilación retrasada y la flexibilidad de trabajo, así como el trabajo en precario, intensificada en numerosos países. Una de las consecuencias más importantes es el debilitamiento de la unidad y de la organización de la clase obrera en todos los niveles. Esa situación facilita la agresión contra las conquistas sociales de los obreros y trabajadores, empezando por los sectores de la educación, de los jubilados, de la sanidad, del seguro de desempleo, de imponer límites y restricciones a la educación, a la sanidad y obtener grandes beneficios con las privatizaciones. Se acelera el proceso de desagregación y de desposeer a las clases intermedias; la mise- ria se extiende y el ejército de parados crece. So pretexto de lucha contra el terrorismo, se restringen los derechos y libertades democráticas, los derechos más elementales son pisoteados y crece la reacción política y el militarismo. En sus ataques, la burguesía (sin renunciar a la socialdemocracia, que es la organización de la colaboración de clases, que ha llegado a tal punto en el que los límites con las otras corrientes burguesas han prácticamente desaparecido) utiliza una reacción medieval, e instrumentaliza corrientes y organizaciones chovinistas, nacionalistas, religiosas, conservadoras, fascistas y neofascistas.

4. Entre las masas oprimidas y explotadas crece la precariedad y el sentimiento de inseguridad ante el futuro, la cólera y el descontento. Pese a que aún es insuficiente el nivel de lucha para rechazar esos ataques, pese a las debilidades características de los movimientos espontáneos, la clase obrera y los pueblos resisten y luchan. La lucha entre el socialismo y el capitalismo continúa de manera ininterrumpida. A raíz de los años 90, esos ataques se han intensificado, y las luchas de la clase obrera y los pueblos han progresado desde huelgas locales en las empresas y ramas profesionales, hacia huelgas generales, manifestaciones masivas e insurrecciones populares en los países subdesarrollados y de- pendientes. Desde este punto de vista, la lucha de los obreros de Francia en 1995 ha sido un avance.

5. Contrariamente a lo que los medios burgueses, capitalistas, y sus propagandistas en el seno de la clase obrera pretenden, el hundimiento del antiguo sistema de colonización no ha llevado a la retirada del imperialismo y del colonialismo de la escena, ni a la desaparición de la división y contradicciones entre el imperialismo y los pueblos oprimidos. Durante, y después, del hundimiento del antiguo sistema de colonización, esa división y contradicción sigue desarrollándose con nuevos elementos y nuevas contradicciones. Los grandes estados colonialistas, empezando por EE.UU. (aunque sin abandonar completamente antiguos métodos y formas colonización) han intensificado sus ataques con nuevos métodos y formas colonialistas. Todo ello demuestra, una vez más, que mientras el sistema capitalista e imperialista no sea destruido con todos sus elementos, los pueblos oprimidos no se podrán liberar completa ni definitivamente.

6. Aumenta el yugo de las grandes potencias imperialistas no sólo en los países en vías de desarrollo sino también sobre ciertos países desarrollados. Esos países son una especie de colonias económicas y financieras. Junto a los acuerdos bilaterales y multilaterales militares, comerciales y financieros, crece la competencia y el campo de intervención en todos los terrenos, concretamente en el económico, el político, militar, cultural, y los instrumentos internacionales de dominación y control ejercido por grandes estados imperialistas, como son el FMI, el Banco Mundial, la OMC, la OCDE, la UE., ALENA, la Comunidad de Naciones Unidas, la Cooperación Económica para Asia–Pacífico (APEC), la OTAN… que restringen la independencia y soberanía nacionales de sus países miembros. Los grandes Estados imperialistas utilizan esas Uniones, consecuencia del avance de la internacionalización de la economía capitalista mundial, como un instrumento que las permite coordinar sus ataques y controlar a otros países y pueblos bajo su dominio, y así ampliar su campo de influencia.

7. Con la desintegración del bloque dirigido por la URSS, han desaparecido, en términos de relaciones interimperialistas y sus contradicciones, las restricciones causadas por la división y rivalidad entre los dos bloques dirigidos cada cual por una superpotencia. Las relaciones de fuerza que habían dado forma a todas las organizaciones internacionales económicas, políticas y mili- tares, como la ONU, el FMI, el Banco Mundial y la OTAN, han cambiado. China, y sobre las ruinas de la URSS, Rusia han surgido como nuevos países imperialistas. Las relaciones de poder interimperialistas han cambiado, las principales potencias imperialistas toman posiciones y ha comenzado una nueva lucha por el reparto del mundo. Para proteger y ampliar sus esferas de influencia, además de guerras civiles reaccionarias provocadas por las diferencias nacionales, religiosas, étnicas, se han multiplicado las intervenciones militares directas. Los pueblos, especialmente en los Balcanes, en el Cáucaso, en África y Oriente Próximo, han sido arrastrados por la tormenta de las guerras reaccionarias. La intervención militar directa de las grandes potencias, en particular los EE.UU. se multiplican como demuestran los ejemplos de la ex Yugoslavia, Afganistán, Siria, Sudán, Somalia, Iraq, Libia, Malí. En esas intervenciones y guerras provocadas por los imperialistas, el número de víctimas mortales ha sido de millones. Particularmente en África ha habido genocidios.

8. El progreso de la ciencia y la tecnología, el desarrollo de los medios de producción, han ampliado las posibilidades de la humanidad de conocer las leyes de la naturaleza, de tenerlas en cuenta, de dominarlas y utilizar todas las posibilidades para protegerse y asegurar su futuro. Empero, el hecho de que los medios de producción y desarrollo estén en manos del capital y los monopolios que los utilizan sin pudor exclusivamente para asegurarse el beneficio máximo, lleva a la destrucción de la naturaleza, a tal nivel de des- equilibrio ecológico, que amenaza las condiciones de existencia de la humanidad y todos los seres vivos. Solucionar esto es urgente. Los recursos naturales y materias primas, particularmente de los países dependientes y semicolonizados, son saqueados a tal punto que se pueden provocar grandes tragedias. El sistema capitalista– imperialista lleva a la humanidad a la catástrofe total.

9. La base material de una revolución proletaria mundial se desarrolla y madura; el sistema capitalista–imperialista, cuyas contradicciones se agudizan, desarrolla todos los elementos y condiciones que provocan las guerras imperialistas y hacen in- evitables las luchas revolucionarias y sublevaciones de las clases obreras y populares. El sistema capitalista va de crisis en crisis y en numerosos países se acumulan los factores de revueltas revolucionarias. El sistema capitalista–imperialista se dirige hacia un nuevo período de guerras, de cambios radicales, a la era de las revoluciones. Sea el que sea el método utilizado por el imperialismo y las fuerzas reaccionarias, sea cual fuere su grado de agresividad, por duros que sean los fracasos y las derrotas, el hundimiento del sistema capitalista–imperialista y la victoria de la revolución proletaria en el mundo son ineluctables.

10. Como lo demuestran las revoluciones de 1848 en Europa occidental, la Comuna de París y la Revolución de Octubre, no sólo las victorias, también las derrotas son instructivas para la clase obrera y los pueblos, y constituyen escalones y basamentos para luchas y victorias aún más grandes. La Comuna de París contó con la experiencia de las luchas obreras de 1831 y 1834 en Francia, del movimiento «cartista» en Inglaterra, y las revoluciones de 1848; en cuanto a la Revolución de Octubre, fue la acumulación de todas esas experiencias. Las victorias y derrotas del siglo XX, constituyen igualmente una experiencia para las movilizaciones y nuevas luchas, más avanzadas, de la clase obrera.

Copenhague, Dinamarca, Octubre de 2016

 

PROCLAMA COMUNISTA A LOS TRABAJADORES Y PUEBLOS

 

Mientras haya explotación del hombre por el hombre, y el capitalismo destruya la existencia verdaderamente humana sobre la tierra, habrá lucha! Mientras imperialistas y burgueses opriman a las naciones débiles, a los pueblos indefensos, habrá lucha! Mientras los trabajadores y pueblos del mundo aspiren a transformar la sociedad actual, cambiarla en su beneficio, y para ello vencer o morir, habrá lucha!

“LA HISTORIA DE TODAS LAS SOCIEDADES (divididas en clases) HASTA NUESTROS DÍAS, ES LA HISTORIA DE LA LUCHA DE CLASES”. (Manifiesto del Partido Comunista).

En oposición a las predicas conciliadoras de los capitalistas de que obreros y patronos tienen los mismos intereses, ratificamos la tesis marxista de que la lucha de clases, en las sociedades divididas en clases, es el motor de la historia.

La lucha de clases no terminara hasta lograr los más altos y generales objetivos que los trabajadores y los pueblos se han propuesto: construir, sobre las ruinas del capitalismo, el socialismo y el comunismo.

En las últimas décadas, el movimiento comunista y obrero ha sido duramente golpeado. El proceso de restauración capitalista que se generaliza a partir del XX Congreso del PCUS, y que culminara con los acontecimientos de Europa del Este, de la ex–URSS y la traición en Albania, etc., son parte de la acción del imperialismo, de las fuerzas reaccionarias, revisionistas, pro capitalistas. Las limitaciones históricas, la inexperiencia, la falta de desarrollo de la teoría, la subestimación de las contradicciones propias de la sociedad socialista, la burocratización y el aislamiento del Partido Comunista de las masas, etc., no permitieron que los comunistas, la clase obrera y los pueblos defendieran sus conquistas y evitaran la restauración capitalista. No fuimos capa- ces de impedir el surgimiento de una nueva clase burguesa que, con la máscara de “socialista”, tomó el poder y destruyó el socialismo. Pero, estos golpes, estas derrotas no significan el fin de la historia.

Tras la última y general embestida del imperialismo y del capitalismo, que pretende no dejar piedra sobre piedra del Marxismo Leninismo, del socialismo científico, del comunismo, de la revolución proletaria, del antiimperialismo, nos hemos vuelto a levantar en todos los continentes. Los comunistas renacemos en cada huelga obrera, en cada movilización popular, en cada a lucha de la clase obrera y los pueblos por libertad y democracia, en cada revuelta juvenil, en los núcleos guerrilleros. Nos reorganizamos, nos unimos, sacamos lecciones de lo sucedido, y seguimos avanzando.

Mientras no hayamos cumplido nuestra misión histórica, no cejaremos en nuestro empeño.

Somos millones de seres en lucha. Los trabajadores seguimos siendo los fundamentales productores de toda riqueza, en cualquier parte y bajo las más diversas condiciones de desarrollo

de los medios de producción. Nada, en esencia, habrá cambia- do mientras otros vivan de nuestro sudor y no hayamos logrado transformar esta sociedad en otra, de tipo superior.

“EL MOVIMIENTO PROLETARIO ES UN MOVIMIENTO PROPIO DE LA INMENSA MAYORÍA, EN PROVECHO DE LA INMENSA MAYORÍA”.

“LOS PROLETARIOS NO TIENEN NADA QUE SALVAGUARDAR, TIENEN QUE DESTRUIR TODO LO QUE HASTA AHORA HA VENIDO GARANTIZANDO Y ASEGURANDO LA PROPIEDAD PRIVADA EXISTENTE”. (Manifiesto del Partido Comunista).

Ninguna otra clase o capa social actual puede cumplir con estos objetivos. Esta es una tarea del proletariado, que es la clase más revolucionaria de la sociedad, con alto espíritu práctico, capaz de unir y dirigir a otras clases y capas explotadas en la lucha contra el capital.

Estamos presentes y activos en la época contemporánea. La clase obrera y los pueblos no hemos dejado un instante de luchar por nuestros objetivos. Nada sustancial de la época, definida por Lenin, ha cambiado. Esta sigue siendo la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Todos los hechos acaecidos, desde la Revolución de Octubre en 1917, la Segunda Guerra Mundial, la derrota del fascismo, la liberación del mundo colo- nial, las revoluciones en China, Vietnam, etc., así como los avances que tuvieron lugar en la construcción del socialismo; la última embestida imperialista, y la actual situación de lucha de los pueblos, ratifican las tesis leninistas sobre la época que vivimos. Las contradicciones fundamentales de la época siguen vigentes!

Los imperialistas y burgueses atacan furiosamente al Marxismo–Leninismo y proclaman su caducidad. Preguntamos: si esta teoría es inservible, ¿por que atacarla tan denodadamente? Sencillamente, porque saben que esta teoría es actual y tiene vigencia. El Marxismo–Leninismo se basa en el desarrollo continuo del conocimiento científico, en la experiencia del desarrollo social, en el pensamiento humano progresista; es una teoría de carácter revolucionario que representa los intereses históricos del proletariado y de toda la humanidad; avanza dialécticamente, rompe barreras, engendra 1o nuevo. Los marxista–leninistas estamos conscientes de ciertas debilidades en la comprensión, aplicación y desarrollo del Marxismo–Leninismo. Se trata de limitaciones nuestras, que las vamos a superar. La experiencia histórica ha demostrado la validez, la vigencia, la vitalidad del Marxismo–leninismo. Si hay ideología y teorías caducas, obsoletas, que pertenecen al pasado, estas son las de la burguesía. El Marxismo–Leninismo es presente y futuro.

“¿ACASO SE NECESITA UNA GRAN PERSPICACIA PARA COMPRENDER QUE CON TODA MODIFICACIÓN EN LAS CONDICIONES DE VIDA, EN LAS RELACIONES SOCIALES, EN LA EXISTENCIA SOCIAL, CAMBIAN TAMBIÉN LAS IDEAS, LAS NOCIONES Y LAS CONCEPCIONES, EN UNA PALABRA, LA CONCIENCIA DEL HOMBRE?”

“CUANDO SE HABLA DE IDEAS QUE REVOLUCIONAN TODA UNA SOCIEDAD, SE EXPRESA SOLAMENTE EL HECHO DE QUE EN EL SENO DE LA VIEJA SOCIEDAD SE HAN FORMADO LOS ELEMENTOS DE UNA NUEVA, Y LA DISOLUCIÓN DE LAS VIEJAS IDEAS MARCHA A LA PAR CON LA DISOLUCIÓN DE LAS ANTIGUAS CONDICIONES DE VIDA”. (Manifiesto del Partido Comunista).

De acuerdo con sus intereses de clase, los revisionistas y oportunistas de toda laya deforman estos enunciados del Manifiesto del Partido Comunista y sacan conclusiones anticomunistas, quieren preservar su condición de “grandes dirigentes”, sus privilegios, quieren manejar al movimiento obrero para impedir que los trabajadores tomen el destino en sus propias manos, y así sirven a la burguesía, causando grave daño a la clase obrera. Por el contrario, los comunistas luchamos contra estas desviaciones, ponemos a un lado a estos sirvientes de la burguesía y ayudamos a la clase obrera a apoyarse en sus propias fuerzas y avanzar.

El revisionismo constituye un peligro para el proceso revolucionario, para el Partido Comunista, y para la construcción del socialismo. Es una tarea indispensable combatir al revisionismo de todo tipo y en todos los terrenos. Es un peligro contra el cual no se puede relegar o menospreciar la lucha.

Debatir sobre estas cuestiones, tomar posición sobre ellas, establecer que es 1o que nos corresponde hacer ahora es la in- evitable, necesaria, urgente lucha ideológica en el campo de la revolución, como también 1o es en el campo de la ofensiva ideo- lógica revolucionaria para vencer la embestida de la reacción. Ningún comunista, ningún partido vanguardia de la revolución puede temer estos enfrentamientos de concepciones e ideas. Que se abra el debate, hay que confrontar ideas, análisis, experiencias, lecciones, razones, para llegar a conclusiones que nos permitan avanzar. Los hechos son tozudos, dijo Lenin, y la tozudez de los hechos nos exige ser leninistas.

Hemos creado a nuestros partidos en el fragor del combate, a golpe contra el revisionismo y el oportunismo los cuales, con su degeneración ideológica y traición política, han sido principales responsables de los daños causados al movimiento comunista y obrero internacional.

Los partidos comunistas son instrumentos indispensables para ORGANIZAR la revolución en cada uno de nuestros países. Somos en conjunto, la Conferencia Internacional de los Partidos y Organizaciones Marxistas Leninistas, la verdadera alternativa de la clase obrera, de los pueblos. La llama de la revolución proletaria y la esperanza de los pueblos sigue en manos de los comunistas.

“LOS COMUNISTAS LUCHAN POR ALCANZAR LOS OBJETIVOS E INTERESES INMEDIATOS DE LA CLASE OBRERA; PERO AL MISMO TIEMPO DEFIENDEN TAMBIÉN, DENTRO DEL MOVIMIENTO ACTUAL, EL PORVENIR DE ESE MOVIMIENTO” (Manifiesto del Partido Comunista).

Concebimos que las masas populares son quienes deben ser siempre y en todos los terrenos las protagonistas de la historia. Solo cuando los partidos comunistas se han burocratizado, degenerado ideológicamente, y han perdido su carácter de van- guardia revolucionaria al servicio de la clase obrera y los pueblos, estos les han dado la espalda. Los proletarios y los comunistas, los trabajadores y los pueblos jamás debemos romper los lazos que nos unen. Con la clase obrera y los pueblos, los comunistas luchamos por sus intereses; con ellos debemos y podemos con- quistar el poder; con ellos debemos construir cualquiera de las formas de democracia popular, de dictadura del proletariado, el Estado socialista, construir el socialismo y avanzar.

El imperialismo ha sido, y siempre será, fuente de guerras de agresión y de rapiña. En los últimos tiempos, Irak, Somalia, Panamá, Yemen, Ruanda, la ex–Yugoslavia, la ex–URSS, Haití, etc., han sido escenarios de guerras de agresión, guerras racistas, re- accionarias. Denunciamos el verdadero carácter de estas guerras. Hay que organizar y sostener la movilización popular en contra de esta política imperial guerrerista. Los trabajadores, los pueblos, los comunistas, estaremos a la cabeza de esta lucha.

La revolución requiere la unidad y la acción de la clase obrera y los pueblos. Los comunistas debemos ser sus artífices. La unidad es toda una concepción y una práctica que debe desarrollar- se. Las alianzas son necesarias. Para establecerlas necesitamos, ante todo, contar con fuerzas propias, unirnos con otras fuerzas, practicar la política de alianzas con objetivos revolucionarios. Podremos contraer compromisos que no conlleven concesiones de principio. Estos compromisos jamás pueden hacernos olvidar que la lucha de clases sigue vigente.

Luchamos por la revolución. Reivindicamos la violencia revolucionaria de los pueblos como la vía para conquistar el poder. Esto nos exige aprender a emplear todas las formas de lucha.

Ratificamos nuestra decisión de mantener alta la bandera del Marxismo–Leninismo, de luchar por su aplicación, de convertir nuestros partidos y organizaciones en una alternativa política y social, organizativa, a escala nacional e internacional. Nuestros partidos y organizaciones reafirman su decisión de combatir junto a la clase obrera y pueblos, junto a los demócratas, patriotas y progresistas, para oponer a la dominación capitalista la lucha por la revolución social del proletariado.

Mantenemos vivo el espíritu de la Comuna de Paris, de la Revolución de Octubre, y de todos los procesos y experiencias revolucionarias, basándonos en los principios elaborados por Marx, Engels, Lenin y Stalin.

“LOS COMUNISTAS CONSIDERAN INDIGNO OCULTAR SUS IDEAS Y PROPÓSITOS. PROCLAMAN ABIERTAMENTE QUE SUS OBJETIVOS SOLO PUEDEN SER ALCANZADOS DERROCANDO POR LA VIOLENCIA TODO EL ORDEN SOCIAL EXISTENTE. LOS PROLETARIOS NO TIENEN NADA QUE PERDER EN ELLA MAS QUE SUS CADENAS. TIENEN, EN CAMBIO, UN MUNDO QUE GANAR”.

Proletarios y pueblos del mundo: la lucha continua. Ante la nueva ola de luchas revolucionarias que se avecina, los comunistas, los trabajadores y los pueblos debemos ser los protagonistas. Convirtamos en hechos la consigna histórica de Marx y Engels:

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES UNÍOS!

Quito, Ecuador, 1ro. de agosto de 1994

 

Rechazamos la intervención imperialista en Venezuela y condenamos la violencia reaccionaria

bandera venezuela

Los acontecimientos que se desarrollan actualmente en Venezuela expresan la injerencia del imperialismo norteamericano, de los países imperialistas de la Unión Europea, la intervención de la OEA y los gobiernos reaccionarios de América Latina, muestran la utilización de la violencia reaccionaria por parte de la oligarquía y la reacción que pretenden restaurar sus privilegios y terminar con las realizaciones sociales producidas en una primera etapa por la llamada “Revolución Bolivariana”.

El imperialismo yanqui no tolera las medidas de recuperación de la explotación petrolera adoptadas por el gobierno venezolano y la injerencia de China en la economía y recrudece sus acciones para reconquistar y ampliar sus intereses en la explotación del petróleo, los demás recursos naturales y el aprovechamiento del mercado venezolano.
La confrontación social y política se desenvuelve en las calles e involucra a millones de seres provenientes de las clases trabajadoras y la juventud, de todas las clases y capas sociales, a las Fuerzas Armadas y Policía, incorpora –por parte de la oposición burguesa- a elementos del lumpen que actúan como mercenarios.

El gobierno de Nicolás Maduro ha demostrado su incapacidad para dar respuestas a las necesidades más urgentes de los venezolanos, de generar lo que ellos mismos denominaron el “desarrollo endógeno”; por la ineficiencia de su administración y por sus posturas conciliadoras con los empresarios, ha permitido el desabastecimiento de alimentos, medicinas, de artículos de aseo; ha consentido el crecimiento de las bandas criminales que amenazan severamente la seguridad; ha dado lugar al crecimiento gigantesco de la deuda externa y ha abierto el país a los imperialistas chinos y rusos; está entrampado en los altos niveles en altos niveles de corrupción. Venezuela soporta una crisis económica que se agudiza diariamente, que incrementa el desempleo y la carestía, provoca una inflación que va más allá del 700% y una recurrente devaluación monetaria.

Estas circunstancias son aprovechadas por la reacción y el imperialismo para la manipulación ideológica y política de cientos de personas en oposición al bolivarianismo, que exigen la renuncia de Maduro y la celebración de elecciones anticipadas.

Estos violentos enfrentamientos que se agudizan diariamente dimensionan la crisis política y amenazan con resolverse a favor del imperialismo, la oligarquía y la reacción.

Sostuvimos en el pasado que en Venezuela no se está produciendo la revolución social, que no se construía el socialismo, que la política allí establecida no sobrepasaba el nivel de las transformaciones democráticas. Estas circunstancias tienen vigencia en la actualidad.

Los trabajadores venezolanos anhelan el cambio, los beneficios del socialismo que no han sido respondidos por la “revolución bolivariana” y el “socialismo del siglo XXI”, pierden las expectativas y pueden ser ganados en mayores proporciones por la derecha.

Los obreros avanzados, los izquierdistas consecuentes, los demócratas y revolucionarios, los marxista-leninistas venezolanos están construyendo una alternativa en beneficio del presente y el futuro de los trabajadores y el pueblo, enfrentan grandes dificultades que tornan muy complejo el desarrollo del proceso; tienen la razón y más temprano que tarde conducirán la lucha por la revolución y el socialismo y, sin duda, triunfarán.

Los hechos que se suceden en Venezuela demuestran, una vez más, que el populismo y el reformismo no constituyen respuestas a los anhelos de cambio de las masas, expresan que la “revolución bolivariana” y el “socialismo del siglo XXI” no pueden destruir las cadenas de la explotación capitalista y la dominación imperialista; en Venezuela y en todo el mundo -ahora y en los diversos momentos de la historia- confirman ser expresión de uno o de otro sector de las clases dominantes, que objetivamente se convierten en sostén del sistema capitalista.

Los marxista leninistas reafirmamos nuestras concepciones: sólo la revolución social del proletariado, solo el socialismo es el camino para alcanzar la justicia social, la libertad y la democracia para los trabajadores y el pueblo, solo los obreros podrán gestar su propia liberación y con ella la emancipación de toda la humanidad.

El Comité Coordinador de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, la Reunión de Partidos Marxista Leninistas de América Latina rechazamos la intervención imperialista de los EE.UU. (que incluye la amenaza de la imposición de un bloqueo económico) y la Unión Europea, la complicidad de los gobiernos reaccionarios de América Latina; condenan la violencia reaccionaria de la oligarquía y la derecha. Proclaman que los problemas de Venezuela deber ser resueltos por los venezolanos, por los trabajadores y el pueblo.

Expresamos el apoyo y la solidaridad con la clase obrera y el pueblo, los demócratas, los antifascistas, los izquierdistas y revolucionarios consecuentes, con los revolucionarios proletarios organizados en el Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela; extendemos la solidaridad a las organizaciones que integran el Frente Popular y al proceso unitario de las fuerzas sociales y políticas de izquierda que se integran en la Unión Popular Revolucionaria Antiimperialista, UPRA.

COMITÉ COORDINADOR DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE PARTIDOS Y ORGANIZACIONES MARXISTA LENINISTAS
REUNIÓN DE PARTIDOS MARXISTA LENINISTAS DE AMÉRICA LATINA

Quito, julio de 2017