PROCLAMA COMUNISTA A LOS TRABAJADORES Y PUEBLOS

 

Mientras haya explotación del hombre por el hombre, y el capitalismo destruya la existencia verdaderamente humana sobre la tierra, habrá lucha! Mientras imperialistas y burgueses opriman a las naciones débiles, a los pueblos indefensos, habrá lucha! Mientras los trabajadores y pueblos del mundo aspiren a transformar la sociedad actual, cambiarla en su beneficio, y para ello vencer o morir, habrá lucha!

“LA HISTORIA DE TODAS LAS SOCIEDADES (divididas en clases) HASTA NUESTROS DÍAS, ES LA HISTORIA DE LA LUCHA DE CLASES”. (Manifiesto del Partido Comunista).

En oposición a las predicas conciliadoras de los capitalistas de que obreros y patronos tienen los mismos intereses, ratificamos la tesis marxista de que la lucha de clases, en las sociedades divididas en clases, es el motor de la historia.

La lucha de clases no terminara hasta lograr los más altos y generales objetivos que los trabajadores y los pueblos se han propuesto: construir, sobre las ruinas del capitalismo, el socialismo y el comunismo.

En las últimas décadas, el movimiento comunista y obrero ha sido duramente golpeado. El proceso de restauración capitalista que se generaliza a partir del XX Congreso del PCUS, y que culminara con los acontecimientos de Europa del Este, de la ex–URSS y la traición en Albania, etc., son parte de la acción del imperialismo, de las fuerzas reaccionarias, revisionistas, pro capitalistas. Las limitaciones históricas, la inexperiencia, la falta de desarrollo de la teoría, la subestimación de las contradicciones propias de la sociedad socialista, la burocratización y el aislamiento del Partido Comunista de las masas, etc., no permitieron que los comunistas, la clase obrera y los pueblos defendieran sus conquistas y evitaran la restauración capitalista. No fuimos capa- ces de impedir el surgimiento de una nueva clase burguesa que, con la máscara de “socialista”, tomó el poder y destruyó el socialismo. Pero, estos golpes, estas derrotas no significan el fin de la historia.

Tras la última y general embestida del imperialismo y del capitalismo, que pretende no dejar piedra sobre piedra del Marxismo Leninismo, del socialismo científico, del comunismo, de la revolución proletaria, del antiimperialismo, nos hemos vuelto a levantar en todos los continentes. Los comunistas renacemos en cada huelga obrera, en cada movilización popular, en cada a lucha de la clase obrera y los pueblos por libertad y democracia, en cada revuelta juvenil, en los núcleos guerrilleros. Nos reorganizamos, nos unimos, sacamos lecciones de lo sucedido, y seguimos avanzando.

Mientras no hayamos cumplido nuestra misión histórica, no cejaremos en nuestro empeño.

Somos millones de seres en lucha. Los trabajadores seguimos siendo los fundamentales productores de toda riqueza, en cualquier parte y bajo las más diversas condiciones de desarrollo

de los medios de producción. Nada, en esencia, habrá cambia- do mientras otros vivan de nuestro sudor y no hayamos logrado transformar esta sociedad en otra, de tipo superior.

“EL MOVIMIENTO PROLETARIO ES UN MOVIMIENTO PROPIO DE LA INMENSA MAYORÍA, EN PROVECHO DE LA INMENSA MAYORÍA”.

“LOS PROLETARIOS NO TIENEN NADA QUE SALVAGUARDAR, TIENEN QUE DESTRUIR TODO LO QUE HASTA AHORA HA VENIDO GARANTIZANDO Y ASEGURANDO LA PROPIEDAD PRIVADA EXISTENTE”. (Manifiesto del Partido Comunista).

Ninguna otra clase o capa social actual puede cumplir con estos objetivos. Esta es una tarea del proletariado, que es la clase más revolucionaria de la sociedad, con alto espíritu práctico, capaz de unir y dirigir a otras clases y capas explotadas en la lucha contra el capital.

Estamos presentes y activos en la época contemporánea. La clase obrera y los pueblos no hemos dejado un instante de luchar por nuestros objetivos. Nada sustancial de la época, definida por Lenin, ha cambiado. Esta sigue siendo la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Todos los hechos acaecidos, desde la Revolución de Octubre en 1917, la Segunda Guerra Mundial, la derrota del fascismo, la liberación del mundo colo- nial, las revoluciones en China, Vietnam, etc., así como los avances que tuvieron lugar en la construcción del socialismo; la última embestida imperialista, y la actual situación de lucha de los pueblos, ratifican las tesis leninistas sobre la época que vivimos. Las contradicciones fundamentales de la época siguen vigentes!

Los imperialistas y burgueses atacan furiosamente al Marxismo–Leninismo y proclaman su caducidad. Preguntamos: si esta teoría es inservible, ¿por que atacarla tan denodadamente? Sencillamente, porque saben que esta teoría es actual y tiene vigencia. El Marxismo–Leninismo se basa en el desarrollo continuo del conocimiento científico, en la experiencia del desarrollo social, en el pensamiento humano progresista; es una teoría de carácter revolucionario que representa los intereses históricos del proletariado y de toda la humanidad; avanza dialécticamente, rompe barreras, engendra 1o nuevo. Los marxista–leninistas estamos conscientes de ciertas debilidades en la comprensión, aplicación y desarrollo del Marxismo–Leninismo. Se trata de limitaciones nuestras, que las vamos a superar. La experiencia histórica ha demostrado la validez, la vigencia, la vitalidad del Marxismo–leninismo. Si hay ideología y teorías caducas, obsoletas, que pertenecen al pasado, estas son las de la burguesía. El Marxismo–Leninismo es presente y futuro.

“¿ACASO SE NECESITA UNA GRAN PERSPICACIA PARA COMPRENDER QUE CON TODA MODIFICACIÓN EN LAS CONDICIONES DE VIDA, EN LAS RELACIONES SOCIALES, EN LA EXISTENCIA SOCIAL, CAMBIAN TAMBIÉN LAS IDEAS, LAS NOCIONES Y LAS CONCEPCIONES, EN UNA PALABRA, LA CONCIENCIA DEL HOMBRE?”

“CUANDO SE HABLA DE IDEAS QUE REVOLUCIONAN TODA UNA SOCIEDAD, SE EXPRESA SOLAMENTE EL HECHO DE QUE EN EL SENO DE LA VIEJA SOCIEDAD SE HAN FORMADO LOS ELEMENTOS DE UNA NUEVA, Y LA DISOLUCIÓN DE LAS VIEJAS IDEAS MARCHA A LA PAR CON LA DISOLUCIÓN DE LAS ANTIGUAS CONDICIONES DE VIDA”. (Manifiesto del Partido Comunista).

De acuerdo con sus intereses de clase, los revisionistas y oportunistas de toda laya deforman estos enunciados del Manifiesto del Partido Comunista y sacan conclusiones anticomunistas, quieren preservar su condición de “grandes dirigentes”, sus privilegios, quieren manejar al movimiento obrero para impedir que los trabajadores tomen el destino en sus propias manos, y así sirven a la burguesía, causando grave daño a la clase obrera. Por el contrario, los comunistas luchamos contra estas desviaciones, ponemos a un lado a estos sirvientes de la burguesía y ayudamos a la clase obrera a apoyarse en sus propias fuerzas y avanzar.

El revisionismo constituye un peligro para el proceso revolucionario, para el Partido Comunista, y para la construcción del socialismo. Es una tarea indispensable combatir al revisionismo de todo tipo y en todos los terrenos. Es un peligro contra el cual no se puede relegar o menospreciar la lucha.

Debatir sobre estas cuestiones, tomar posición sobre ellas, establecer que es 1o que nos corresponde hacer ahora es la in- evitable, necesaria, urgente lucha ideológica en el campo de la revolución, como también 1o es en el campo de la ofensiva ideo- lógica revolucionaria para vencer la embestida de la reacción. Ningún comunista, ningún partido vanguardia de la revolución puede temer estos enfrentamientos de concepciones e ideas. Que se abra el debate, hay que confrontar ideas, análisis, experiencias, lecciones, razones, para llegar a conclusiones que nos permitan avanzar. Los hechos son tozudos, dijo Lenin, y la tozudez de los hechos nos exige ser leninistas.

Hemos creado a nuestros partidos en el fragor del combate, a golpe contra el revisionismo y el oportunismo los cuales, con su degeneración ideológica y traición política, han sido principales responsables de los daños causados al movimiento comunista y obrero internacional.

Los partidos comunistas son instrumentos indispensables para ORGANIZAR la revolución en cada uno de nuestros países. Somos en conjunto, la Conferencia Internacional de los Partidos y Organizaciones Marxistas Leninistas, la verdadera alternativa de la clase obrera, de los pueblos. La llama de la revolución proletaria y la esperanza de los pueblos sigue en manos de los comunistas.

“LOS COMUNISTAS LUCHAN POR ALCANZAR LOS OBJETIVOS E INTERESES INMEDIATOS DE LA CLASE OBRERA; PERO AL MISMO TIEMPO DEFIENDEN TAMBIÉN, DENTRO DEL MOVIMIENTO ACTUAL, EL PORVENIR DE ESE MOVIMIENTO” (Manifiesto del Partido Comunista).

Concebimos que las masas populares son quienes deben ser siempre y en todos los terrenos las protagonistas de la historia. Solo cuando los partidos comunistas se han burocratizado, degenerado ideológicamente, y han perdido su carácter de van- guardia revolucionaria al servicio de la clase obrera y los pueblos, estos les han dado la espalda. Los proletarios y los comunistas, los trabajadores y los pueblos jamás debemos romper los lazos que nos unen. Con la clase obrera y los pueblos, los comunistas luchamos por sus intereses; con ellos debemos y podemos con- quistar el poder; con ellos debemos construir cualquiera de las formas de democracia popular, de dictadura del proletariado, el Estado socialista, construir el socialismo y avanzar.

El imperialismo ha sido, y siempre será, fuente de guerras de agresión y de rapiña. En los últimos tiempos, Irak, Somalia, Panamá, Yemen, Ruanda, la ex–Yugoslavia, la ex–URSS, Haití, etc., han sido escenarios de guerras de agresión, guerras racistas, re- accionarias. Denunciamos el verdadero carácter de estas guerras. Hay que organizar y sostener la movilización popular en contra de esta política imperial guerrerista. Los trabajadores, los pueblos, los comunistas, estaremos a la cabeza de esta lucha.

La revolución requiere la unidad y la acción de la clase obrera y los pueblos. Los comunistas debemos ser sus artífices. La unidad es toda una concepción y una práctica que debe desarrollar- se. Las alianzas son necesarias. Para establecerlas necesitamos, ante todo, contar con fuerzas propias, unirnos con otras fuerzas, practicar la política de alianzas con objetivos revolucionarios. Podremos contraer compromisos que no conlleven concesiones de principio. Estos compromisos jamás pueden hacernos olvidar que la lucha de clases sigue vigente.

Luchamos por la revolución. Reivindicamos la violencia revolucionaria de los pueblos como la vía para conquistar el poder. Esto nos exige aprender a emplear todas las formas de lucha.

Ratificamos nuestra decisión de mantener alta la bandera del Marxismo–Leninismo, de luchar por su aplicación, de convertir nuestros partidos y organizaciones en una alternativa política y social, organizativa, a escala nacional e internacional. Nuestros partidos y organizaciones reafirman su decisión de combatir junto a la clase obrera y pueblos, junto a los demócratas, patriotas y progresistas, para oponer a la dominación capitalista la lucha por la revolución social del proletariado.

Mantenemos vivo el espíritu de la Comuna de Paris, de la Revolución de Octubre, y de todos los procesos y experiencias revolucionarias, basándonos en los principios elaborados por Marx, Engels, Lenin y Stalin.

“LOS COMUNISTAS CONSIDERAN INDIGNO OCULTAR SUS IDEAS Y PROPÓSITOS. PROCLAMAN ABIERTAMENTE QUE SUS OBJETIVOS SOLO PUEDEN SER ALCANZADOS DERROCANDO POR LA VIOLENCIA TODO EL ORDEN SOCIAL EXISTENTE. LOS PROLETARIOS NO TIENEN NADA QUE PERDER EN ELLA MAS QUE SUS CADENAS. TIENEN, EN CAMBIO, UN MUNDO QUE GANAR”.

Proletarios y pueblos del mundo: la lucha continua. Ante la nueva ola de luchas revolucionarias que se avecina, los comunistas, los trabajadores y los pueblos debemos ser los protagonistas. Convirtamos en hechos la consigna histórica de Marx y Engels:

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES UNÍOS!

Quito, Ecuador, 1ro. de agosto de 1994

 

Rechazamos la intervención imperialista en Venezuela y condenamos la violencia reaccionaria

bandera venezuela

Los acontecimientos que se desarrollan actualmente en Venezuela expresan la injerencia del imperialismo norteamericano, de los países imperialistas de la Unión Europea, la intervención de la OEA y los gobiernos reaccionarios de América Latina, muestran la utilización de la violencia reaccionaria por parte de la oligarquía y la reacción que pretenden restaurar sus privilegios y terminar con las realizaciones sociales producidas en una primera etapa por la llamada “Revolución Bolivariana”.

El imperialismo yanqui no tolera las medidas de recuperación de la explotación petrolera adoptadas por el gobierno venezolano y la injerencia de China en la economía y recrudece sus acciones para reconquistar y ampliar sus intereses en la explotación del petróleo, los demás recursos naturales y el aprovechamiento del mercado venezolano.
La confrontación social y política se desenvuelve en las calles e involucra a millones de seres provenientes de las clases trabajadoras y la juventud, de todas las clases y capas sociales, a las Fuerzas Armadas y Policía, incorpora –por parte de la oposición burguesa- a elementos del lumpen que actúan como mercenarios.

El gobierno de Nicolás Maduro ha demostrado su incapacidad para dar respuestas a las necesidades más urgentes de los venezolanos, de generar lo que ellos mismos denominaron el “desarrollo endógeno”; por la ineficiencia de su administración y por sus posturas conciliadoras con los empresarios, ha permitido el desabastecimiento de alimentos, medicinas, de artículos de aseo; ha consentido el crecimiento de las bandas criminales que amenazan severamente la seguridad; ha dado lugar al crecimiento gigantesco de la deuda externa y ha abierto el país a los imperialistas chinos y rusos; está entrampado en los altos niveles en altos niveles de corrupción. Venezuela soporta una crisis económica que se agudiza diariamente, que incrementa el desempleo y la carestía, provoca una inflación que va más allá del 700% y una recurrente devaluación monetaria.

Estas circunstancias son aprovechadas por la reacción y el imperialismo para la manipulación ideológica y política de cientos de personas en oposición al bolivarianismo, que exigen la renuncia de Maduro y la celebración de elecciones anticipadas.

Estos violentos enfrentamientos que se agudizan diariamente dimensionan la crisis política y amenazan con resolverse a favor del imperialismo, la oligarquía y la reacción.

Sostuvimos en el pasado que en Venezuela no se está produciendo la revolución social, que no se construía el socialismo, que la política allí establecida no sobrepasaba el nivel de las transformaciones democráticas. Estas circunstancias tienen vigencia en la actualidad.

Los trabajadores venezolanos anhelan el cambio, los beneficios del socialismo que no han sido respondidos por la “revolución bolivariana” y el “socialismo del siglo XXI”, pierden las expectativas y pueden ser ganados en mayores proporciones por la derecha.

Los obreros avanzados, los izquierdistas consecuentes, los demócratas y revolucionarios, los marxista-leninistas venezolanos están construyendo una alternativa en beneficio del presente y el futuro de los trabajadores y el pueblo, enfrentan grandes dificultades que tornan muy complejo el desarrollo del proceso; tienen la razón y más temprano que tarde conducirán la lucha por la revolución y el socialismo y, sin duda, triunfarán.

Los hechos que se suceden en Venezuela demuestran, una vez más, que el populismo y el reformismo no constituyen respuestas a los anhelos de cambio de las masas, expresan que la “revolución bolivariana” y el “socialismo del siglo XXI” no pueden destruir las cadenas de la explotación capitalista y la dominación imperialista; en Venezuela y en todo el mundo -ahora y en los diversos momentos de la historia- confirman ser expresión de uno o de otro sector de las clases dominantes, que objetivamente se convierten en sostén del sistema capitalista.

Los marxista leninistas reafirmamos nuestras concepciones: sólo la revolución social del proletariado, solo el socialismo es el camino para alcanzar la justicia social, la libertad y la democracia para los trabajadores y el pueblo, solo los obreros podrán gestar su propia liberación y con ella la emancipación de toda la humanidad.

El Comité Coordinador de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, la Reunión de Partidos Marxista Leninistas de América Latina rechazamos la intervención imperialista de los EE.UU. (que incluye la amenaza de la imposición de un bloqueo económico) y la Unión Europea, la complicidad de los gobiernos reaccionarios de América Latina; condenan la violencia reaccionaria de la oligarquía y la derecha. Proclaman que los problemas de Venezuela deber ser resueltos por los venezolanos, por los trabajadores y el pueblo.

Expresamos el apoyo y la solidaridad con la clase obrera y el pueblo, los demócratas, los antifascistas, los izquierdistas y revolucionarios consecuentes, con los revolucionarios proletarios organizados en el Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela; extendemos la solidaridad a las organizaciones que integran el Frente Popular y al proceso unitario de las fuerzas sociales y políticas de izquierda que se integran en la Unión Popular Revolucionaria Antiimperialista, UPRA.

COMITÉ COORDINADOR DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL DE PARTIDOS Y ORGANIZACIONES MARXISTA LENINISTAS
REUNIÓN DE PARTIDOS MARXISTA LENINISTAS DE AMÉRICA LATINA

Quito, julio de 2017

Declaración Final del XXI Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina

sipral

La Revolución de Octubre, sus lecciones para los trabajadores y los pueblos

Hace 100 años el proletariado ruso marcó el camino por el que los trabajadores y pueblos del mundo deben transitar para conquistar su emancipación. Sus huellas son imborrables, a despecho de quienes han intentado por todos los medios eliminar de la memoria el día en que los obreros descubrieron el sol en medio de la noche.

La revolución socialista de 1917 fue la respuesta histórica del proletariado revolucionario al capitalismo y a toda sociedad basada en regímenes de explotación y opresión, convirtió en realidad una aspiración social, una predicción política; fue la confirmación práctica de la validez de la teoría del socialismo científico, el marxismo, elaborada por Carlos Marx y Federico Engels, de sus análisis respecto de la inevitabilidad de la decadencia y hundimiento del capitalismo, del papel que la clase obrera cumple para ese ocaso y para el florecimiento de una sociedad caracterizada por la igualdad social, el progreso y el bienestar para las clases trabajadoras: el socialismo, primera etapa hacia el comunismo.

Octubre de 1917 dio luz a una nueva época, la época del imperialismo y las revoluciones proletarias. Ahí reside su carácter histórico internacional. Desde entonces el capitalismo ha experimentado muchos cambios, hay un enorme desarrollo tecnológico, científico, se han innovado los procesos productivos, pero nada de ello ha modificado su naturaleza, sus contradicciones fundamentales, la explotación entre seres humanos, es más, se han agudizado constantemente, al igual que ocurre con las contradicciones interimperialistas y las existentes entre el imperialismo y los países y naciones dependientes, factores presentes cuando los obreros rusos derrotaron a un régimen monárquico y, luego, a uno de carácter burgués.

Los bolcheviques, bajo la genial dirección de Lenin y Stalin, dejaron una enorme lección para la historia. Evidenciaron que la revolución del proletariado se organiza actuando con flexibilidad táctica y con la mirada en el objetivo estratégico; otorgando respuestas creadoras a las situaciones concretas que se presentan en la sociedad; confiando en la iniciativa de las masas; combatiendo toda manifestación de oportunismo y revisionismo; utilizando todas las formas de organización y lucha, pero entendiendo que solo es posible aniquilar el poder de los enemigos de clase ejerciendo la violencia revolucionaria organizada de las masas. A su vez, demostraron que para todo ello es imprescindible que el proletariado cuente con su partido independiente de clase: el partido comunista de nuevo tipo.

Esta revolución, entendida como el proceso previo a la conquista del poder y el período en el que se construyó el socialismo, dio significativos aportes teóricos al marxismo, lo desarrolló acorde a la nueva época. Vladimir Ilich Lenin elevó el marxismo a una nueva etapa, al marxismo leninismo, que se convirtió desde entonces en la guía del proletariado y los pueblos en la lucha por la revolución y el socialismo, junto con José Stalin, estrategas de la revolución y de la construcción del socialismo, dieron un invaluable aporte teórico y práctico a la doctrina del socialismo científico.

Durante los años en los que los principios marxista leninistas orientaron el proceso de construcción del socialismo, éste demostró su superioridad frente al capitalismo en todos los terrenos: económico, social, científico, cultural, deportivo. El socialismo demostró su capacidad para atender y resolver las necesidades de los trabajadores, para su conversión en clase dirigente; permitió el acceso a la tierra a millones de campesinos; emancipó a la mujer de la opresión patriarcal y la explotación feudal burguesa; liberó a las nacionalidades de la opresión nacional a través del ejercicio del derecho a su autodeterminación; reconoció derechos colectivos de los pueblos hasta entonces inexistentes en el planeta; liberó la potencialidad reprimida en la juventud; llevó la ciencia, las letras, el arte, la cultura, a quienes antes vivían en la ignorancia; con la economía planificada estableció el  uso racional de fuerzas productivas y de los recursos naturales; despertó a todo un pueblo que se sintió creador de un nuevo mundo; dio un gran salto en el proceso de emancipación de la humanidad.

En la Segunda Guerra Mundial, con el glorioso Ejército Rojo, dirigido por Stalin, aplastó a la bestia nazi-fascista, expresión de la política más reaccionaria de la burguesía internacional. En este contexto varios pueblos de todos los continentes emprendieron procesos revolucionarios de liberación social y nacional que fortalecieron el campo socialista.

Tras el fallecimiento de Stalin, en 1953, el socialismo sufrió una derrota política transitoria en la ex Unión Soviética. En el XX Congreso del PCUS (1956), una camarilla revisionista que actuó agazapada durante varios años al interior del partido tomó el control del Estado, revirtió el poder de los trabajadores e inició un proceso de restauración capitalista que desembocó en el derrumbe de la URSS en diciembre de 1990, cuando en ésta el capitalismo era ya totalmente dominante. Este hecho de ninguna manera significa el fracaso del socialismo, como afirman los defensores del capitalismo, es un revés que será superado por los trabajadores, los revolucionarios y los comunistas del mundo; es la confirmación que si el partido revolucionario del proletariado se aparta del marxismo leninismo debilita los pilares de la construcción socialista.

Cien años después del triunfo de la revolución de los soviets, los revolucionarios y los comunistas del mundo no miramos este acontecimiento con nostalgia, lo conmemoramos con la mirada puesta en el futuro, en la lucha que está por delante, que la libramos en nuestros países contra las clases dominantes y las potencias extranjeras. Lo festejamos con optimismo, porque sabemos que la historia no se detiene, porque en todos los continentes los trabajadores, la juventud, las mujeres, los pueblos pelean. Combaten por sus derechos, por su bienestar, por libertad, por la democracia, por el cambio social, por la paz. Esas luchas crecerán y se calificarán, tendrán que enfilarse en contra del sistema de explotación y sus sostenedores, contra la dominación imperialista, abrirán una nueva oleada de revoluciones sociales, en las que el legado de los obreros rusos, de Lenin y Stalin estará presente.

El socialismo es el futuro, ese futuro se sembró hace cien años y hay vientos en todo el planeta que lo harán florecer nuevamente. Los trabajadores, los pueblos, los comunistas luchamos con las banderas del marxismo leninismo desplegadas para que así sea.

Quito, 28 de julio de 2017

Partido Comunista Revolucionario de  la Argentina

Partido Comunista Revolucionario de Bolivia

Partido Comunista Revolucionario – Brasil

Partido Comunista de Colombia (Marxista Leninista)

Juventud Democrática Popular de Colombia

Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador

Juventud Revolucionaria del Ecuador

Unión General de Trabajadores del Ecuador

Unidad Popular

Mujeres por el Cambio

Unión Nacional de Educadores

Federación Única Nacional de Afilados al Seguro Social Campesino

Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador

Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador

Frente Revolucionario de Izquierda Universitario

Confederación Unitaria de Comerciantes Minoristas del Ecuador

Confederación Unitarias de Barrios del Ecuador

Frente Popular

Unión de Artistas Populares del Ecuador

Sindicato de Trabajadores Independientes de Oficios Varios de El Salvador

Escuela Política Permanente de El Salvador

Partido Comunista de España (marxista-leninista)

Partido Estadounidense del Trabajo

Plataforma Comunista – por el Partido Comunista del Proletariado de Italia

Partido Comunista de México (marxista-leninista)

Frente Popular Revolucionario de México

Unión de la Juventud Revolucionaria de México

Partido Comunista Peruano (marxista-leninista)

Movimiento de Mujeres por la Liberación Social – Perú

Frente Democrático Popular del Perú

Partido Socialista Revolucionario – Perú

Partido Bloque Democrático Popular del Perú

Asociación de Mujeres Luchadoras del Perú

Partido Marxista Leninista del Perú

Movimiento 26 de Abril de Puerto Rico

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana

Movimiento de Mujeres Trabajadoras de República Dominicana

Frente Amplio – República Dominicana

Juventud Caribe – República Dominicana

Frente Estudiantil Flavio Suero – República Dominicana

Partido de los Trabajadores (Túnez)

Organización Comunista “28 de Febrero” – Uruguay

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